Sociedad

Pensaban que habían robado una estatua pero la habían destruido a mazazos

Foto de diario La Gaceta

Empezó como un rumor: “se han robado otra escultura en un espacio público de San Miguel de Tucumán”. Esta vez se trataba de un león ubicado en la plaza Virgen de La Merced, de Villa Amalia. En las fotos se mostraba un león en un pedestal azul y otra base color verde pero vacía. El texto hacía referencia al caso de la desaparición de la escultura “Meditación” del parque 9 de Julio. ¿Acaso se repetía la historia?

Hay diferentes maneras de conocer la plaza ubicada al sur de la ciudad. Una es mirando hacia arriba: las copas de las tipas ofrecen un espectáculo hermoso, refrescante. El follaje de esos ejemplares altísimos regala una sombra ideal para este tipo de lugares. Pero si se mira hacia abajo la imagen será desagradable: hay basura desparramada por todo el espacio, bancos quebrados que han sido pintados sin haber sido reparados previamente, una base de mástil que fue derribado y posteriormente robado, estructuras de cestos de basura cuyos tachos ya no existen y juegos para niños muy viejos, descoloridos, a los que les faltan partes. Con la nariz también puede uno llevarse una imagen (triste) de la plaza de Villa Amalia. Por lo menos ayer olía a animal muerto. Es que sobre las raíces de una tipa había dos bolsas con restos de animales muertos. El vaho nauseabundo se esparcía por todos los rincones.

A latigazos

“El verdulero de la plaza” -así se hace llamar Carlos Juárez– fue el primero en echar por tierra el rumor de que la estatua del león fue robada. “La han destrozado a mazazos criaturas de 10 a 13 años. Al mástil también lo reventaron. A este león -señala al único que queda- no lo tocan porque estoy yo acá”, contó el vendedor, que vive frente al espacio público.

Luego, confesó que a veces inhibe a esos chicos que roban y vandalizan cuando saca su látigo. Entonces va por las veredas internas amenazándolos, pero resaltó que no puede hacer mucho porque “pistola mata látigo” y además él ya se siente grande de edad. Y después señaló a los “políticos de turno” que no hacen nada por esa plaza, que ni la limpian ni la mantienen ni la cuidan.

A un lado de Juárez estaba otra vecina, que rellenaba sus frases con más datos sobre el vandalismo que se sufre tanto en ese sector, que parece alejado de cualquier realidad, como de otras plazas de barrio Norte o Sur, por ejemplo. “Se drogan, toman, hacen lo que quieren en esta plaza, que alguna vez tuvo césped verde y flores de colores. Eso es lo que se hace acá los fines de semana. Cuando anochece no hay luz; al alumbrado público hace rato que no lo arreglan”, agrega Natalia Díaz. Quiénes se fueron ubicando alrededor del verdulero de la plaza coincidían en que es una zona peligrosa por los asaltos y arrebatos, a pesar de que en la misma esquina de la plaza hay un destacamento policial.

Ayer un joven papá era el único que hacía uso del escaso mobiliario urbano: hamacaba a su pequeña hija, Johanna, de dos años. “La saco todos los días. Es lo único que tengo cerca. Siempre está sucia la plaza, pero no me queda otra. Eso sí: a la noche no vengo, es muy peligrosa”, confesó Miguel Juárez.

La Secretaría de Servicios Públicos municipal informó que esa plaza está en el listado de jerarquizaciones pendientes. Pero su turno para ser remozada sería en 2019. Ante esto, los vecinos se preguntan ¿qué harán con el vandalismo?

Fuente La Gaceta