Policiales

Cinco historias de violencia, muerte y dolor que conmovieron a Tucumán

FOTO: DIEGO ARÁOZ / LA GACETA.

Masacre en el Parque 9 de Julio

Un húmedo amanecer de febrero, los policías Sergio Páez González y Cristian Peralta fueron asesinados en el parque 9 de Julio. Los uniformados patrullaban en un móvil del 911 cuando decidieron pedirle una documentación a un joven que se encontraba junto a una chica trans.

Las víctimas se arrimaron a la camioneta 4X4 para solicitarle la documentación del vehículo, pero fueron acribillados por un desconocido.

Después de varios días, lograron identificar a un hombre como el supuesto autor del hecho. El sospechoso se mantuvo prófugo hasta el 22 de febrero, cuando fue detenido en el sur de la ciudad en medio de impresionante operativo de seguridad.

Una mujer cobró una importante suma de dinero por haber aportado el dato para que Maxi Abraham fuera atrapado. Actualmente está encerrado en una celda del penal de Concepción.

La fiscal Adriana Reynoso Cuello le imputó el delito de doble homicidio agravado. Nunca se logró establecer por qué las víctimas decidieron controlar al supuesto homicida.

El país habló del hecho

Facundo Ferreira tenía 12 años cuando fue ultimado en un disparo en la nuca en la zona de El Bajo. La versión policial indicaba que el niño había disparado contra dos uniformados que lo venían persiguiendo. Con el correr de las semanas, la fiscala Adriana Giannoni halló elementos de prueba que fueron derrumbando la versión de los policías.

Con las pericias se estableció que Mauro Díaz Cáceres habría sido el autor del tiro mortal y que su compañero, Nicolás Gónzalez Montes de Oca, había participado en el hecho.

Se los imputó por homicidio agravado y en tres oportunidades se les pidió la detención, pero nunca se la aceptaron. El segundo agente, al que le dio positivo el análisis toxicológico, fue detenido en septiembre por haber cometido un arrebato.

El juez Facundo Maggio le dictó la prisión preventiva, justificada en que el agente se había quedado sin trabajo y que eso podía ser causal de fuga. Los abogados de Andhes, que representan legalmente a la familia del niño, ahora pelean para que suceda lo mismo con Díaz Cáceres, único responsable de la muerte de Facundo

Una historia desgarradora

Ana Ríos se había afincado en Tucumán para estudiar Veterinaria. Le quedaban muy pocas materias para recibirse. Una madrugada, los vecinos de San Juan al 800 se despertaron por un grito. El cuerpo de la estudiante jujeña de 26 años había quedado tendido en el pavimento.

Su novio, Facundo Guerrero, declaró que la universitaria se había suicidado. Con los elementos de prueba, la fiscal María del Carmen Reuter sospechó que se trataba de un femicidio.

Pese a que el joven siempre negó haberla arrojado al vacío, varios testigos confirmaron en la Justicia que ella sufría por los permanentes castigos que recibía de parte de su pareja.

También se confirmó que ella lo había denunciado por agresiones en varias oportunidades. El acusado se encuentra en el penal de Villa Urquiza esperando ser enjuiciado por el hecho.

El poder de los “transas”

Priscila Paz tenía 21 años y era madre de un hijo. Salió de trabajar y mientras esperaba el ómnibus para regresar a su casa; fue interceptada por un conocido que, al parecer, quiso robarle el celular. Él y sus amigos la golpearon y la llevaron a un domicilio del barrio Ampliación Elena White. Allí la tuvieron secuestrada al menos tres días.

Cuando se dieron cuenta de que la Policía estaba a punto de encontrarla, sus captores, que habrían manejado una red de narcomenudeo en ese sector de la ciudad, decidieron matarla.

Para tratar de desviar la investigación, arrojaron el cuerpo a pocos metros de su vivienda.

En total, la Justicia confirmó la detención de 10 personas (siete hombres y tres mujeres). A todos se les dictó la prisión preventiva y ya se encuentran en el penal de Villa Urquiza y en la cárcel de mujeres. Los resultados de las pericias genéticas terminaron confirmando la hipótesis que manejaron los investigadores.

La reacción de una ciudad

Valentín Villegas tenía 15 años. El domingo, después de haber participado de una reunión familiar, fue visitar a su gran amiga. Decidieron ir a tomar un helado y, cuando caminaban por San Martín al 1.300 fueron sorprendidos por un motochorro, quien intentó robarle el celular a Valentina.

“Valiente”, como lo llamaban, se puso en el medio para evitar el robo. “¡Corré!”, le gritó y ella le hizo caso. No terminó de emitir esas palabras y el asaltante le asestó tres puñaladas en el pecho. Murió a los pocos minutos.

El caso conmocionó a la provincia como hace tiempo no ocurría. Los vecinos, dos veces en menos de una semana, marcharon a la par de sus familiares para reclamar justicia y mayores medidas de seguridad.

Este sábado, a las 19.30 se congregarán en la plaza Urquiza y caminarán a la plaza Independencia. El acusado por el crimen, Franco “Tuerto” Valdez, está tras las rejas, pero sus parientes no paran de amenazar a los padres de la víctima, según denunciaron estos, quienes ahora cuentan con custodia en su casa.

FUENTE: La Gaceta