Sociedad

Estiman que el Cepla se inauguraría en el primer semestre de 2019

La nueva obra del Cepla lleva un 20% de avance de construcción.

Los vecinos de los pasillos de La Costanera, en las cuadras cercanas al río Salí, miran con expectativa las paredes de ladrillo hueco que levantan un puñado de obreros. La construcción del centro de día de atención para adictos, conocido como Centro Preventivo Local de las Adicciones (Cepla), avanza según las previsiones del proyecto y los responsables de la obra adelantaron que el edificio podría inaugurarse en el primer semestre del año que viene.

“El avance de obra es del 20% y llevan tres meses de trabajo. El plazo contractual es de 10 meses. La firma solicitó una extensión de ese período, porque se frenó la actividad un poco con estas lluvias que sucedieron, lo que implicaría sumar un mes más de trabajo. Sabemos que es una obra muy importante y gracias a la decisión del gobernador Juan Manzur se la podrá concretar”, explicó Alfredo Quinteros, titular de la Dirección de Arquitectura y Urbanismo (DAU). Rodeado de casas bajas, la estructura de dos plantas se destaca. “Seguramente estará lista para inaugurar a mediados del año que viene”, explicó el titular de la repartición.

La construcción del centro de día para las adicciones implicó un derrotero para los vecinos del barrio. A raíz de las protestas de las Madres del Pañuelo Negro y de jóvenes del grupo de recuperación “Ganas de Vivir”, el secretario de la Sedronar nacional, Juan Carlos Molina, había anunciado en diciembre de 2013 la construcción de un Cepla en la zona, como parte del programa “Recuperar Inclusión”. En 2014, la ex presidenta Cristina Fernández había anunciado la creación de 210 centros en todo el país. Según datos de la Sedronar, sólo se realizaron 90 proyectos y se inauguraron 10 centros hasta 2016.

La obra comenzó en 2015, pero el proyecto se paralizó al 42% de avance de construcción debido a la mora en el pago de certificados de obra durante el último año del kirchnerismo. Con el traspaso de la gestión, la transición retrasó las partidas (el Ministerio de Planificación Federal fue absorbido por Interior). La construcción levantada con parantes de aluminio fue saqueada. Los vecinos habían asegurado a este diario que los transas ordenaron a los jóvenes adictos a robar los perfiles y los materiales. A comienzos de este año, sólo quedaba el contrapiso. En febrero, el sector fue loteado pero los vecinos acordaron no instalarse con sus viviendas con la condición de que allí se construya el Cepla.

En marzo, luego de que el jefe de Gabinete Marcos Peña confirmara en el Congreso que ese proyecto no se realizaría y que debía volver a licitarse, el gobernador Juan Manzur anunció que el Cepla se construiría con fondos provinciales. Se asignó la obra a la firma GAMA tras una compulsa de precios, con el diseño propuesto por la DAU en 2017 para responder al reclamo de los vecinos.

“Es algo que veníamos esperando hace tres años que se construya. Creo que no sirve hablar del pasado. Ver que se construye aceleradamente, como corresponde, que por fin el Estado haya tomado las riendas, nos da alegrías. No se trata de peleas políticas entre Nación o Provincia, sino de que al fin esto comenzará a darle una solución a uno de los tantísimos problemas que tenemos en el barrio”, dijo el vecino Ángel Villagrán, referente de la Hermandad de los Barrios -colectivo de siete barriadas que reclaman políticas de Estado en adicciones-. “Acá habrá consultorios, aulas y un comedor, esperamos que los chicos puedan alimentarse, curarse, aprender oficios, deportes… quizás de aquí salga un Messi, un Pulga o un Ginóbili porque se los discrimina mucho a los chicos de acá”, agregó.

Pedido del comedor

RaysaDanielJuanElsa y Fátima picaban verduras sobre una mesa en el patio de la casa de Jaqui Ponce. El equipo de recuperación de las adicciones del Ministerio de Desarrollo Social “Ganas de Vivir” organiza desde hace dos años y medio un comedor de noche para dar de comer a los jóvenes adictos al paco y así ofrecerles tratamiento. Funciona precariamente: les faltan enseres, cocinan a leña y basura porque no tienen garrafas, les faltan mesas y bancos. Cocinan cerca de 120 raciones por vez. Algunos comensales comen hasta tres platos. Se sirve hasta que estén saciados. El grupo, uno de los que motorizó el reclamo para que se construya el Cepla, anhela que el comedor pueda trasladarse al centro de día en construcción.

“Nuestra idea es que el centro brinde contención y asistencia a los chicos adictos, y que el comedor funcione ahí, porque es muy importante”, explicó Ponce mientras prendía el fuego para comenzar a cocinar un guiso de fideos y pollo. “Seré franca: no voy a creer que esté listo el edificio hasta que lo vea con las luces encendidas. Ya nos ilusionamos antes, nos entusiasmamos, pero se robaron todo. Ya no tengo la esperanza de hace tres años. Cuatro chicos que venían a comer a este comedor se ahorcaron en los últimos años y uno está desaparecido desde hace tres meses; todos, esperando que ese centro de día funcione”, completó la mujer.

En una pausa de sus tareas, Daniel y Juan contaron a este diario que están orgullosos de estar recuperándose. “Vengo a cocinarles a los chicos; muchos son adictos y vienen a comer a este lugar. Hace un año participo del grupo. Me encanta venir”, contó Daniel. “Nosotros somos adictos y cocinamos para los chicos de las calles que no tienen para comer. Estoy orgulloso de darle una mano, a pesar de que soy adicto estoy contento porque tengo voluntad para ayudar. Somos un grupito, así que todos ponemos un poco para que siempre salga todo rico”, acotó Juan. El grupo siguió cocinando bajo la lluvia.

 

Fuente: La Gaceta