Sociedad

Mirá lo que le pasó al desaprensivo conductor del video de Laprida y San Martín

San Martín y Laprida. A metros del corazón de la capital tucumana, un conductor estaciona su auto en una ochava, en la línea amarilla bloqueando la rampa para discapacitados.

¿La urgencia? Tomar un café en el bar de la esquina, al frente de su auto, charlando con un amigo en la vereda.

Entre los varios transeuntes que tuvieron que esquivar el auto del hombre que tomaba café, y entre los bocinazos de los automovilistas que giraban por Laprida y se encontraban con el vehículo en la ochava, apareció una mujer con un bebé en coche.

Eso agotó la paciencia de otro peatón que sacó su celular para interpelar al infractor.

El video de la discusión se viralizó: quien filmaba le pedía que moviera el auto, que no se podía circular; el hombre, bien entrado en años, hacía como que lo ignoraba y sostenía que no pensaba sacar el auto de ahí.

Viral

La grabación fue una de las más vistas, comentadas y compartidas, desde que fue publicada, la mayoría de los que la vieron se indignó por la actitud indiferente y desconsiderada del conductor y felicitaron al peatón que lo grabó.

La filmación llegó también a la Municipalidad, que procedió a investigar el caso.

“El vehículo está a nombre de la empresa UB Motors, una concesionaria de autos de alta gama que vende vehículos de la misma marca del auto que estaba en falta. Hemos labrado el acta de infracción a la empresa, pero también le hemos enviado una nota para que identifique al conductor. Se ve que es una persona muy entrada en años y queremos estar seguros de que está apto para conducir. La actitud que mostró en el video es de una gran desconsideración, porque además de obstruir el paso peatonal y la rampa para discapacitados, generó problemas en el giro y un cuello de botella en esa esquina”, fustigó Enrique Romero, subdirector de Tránsito y Transporte de la capital.

Según un vocero de la concesionaria de autos, ya recibieron la nota de la Municipalidad pero sostienen que no se trata de un empleado de la empresa.

“Es un servicio de la marca: cuando un cliente deja su auto en reparación, se le presta uno de la empresa para que no se quede sin vehículo. Este fue el caso. Es un cliente que deberá pagar la multa, porque al momento del préstamo firma un documento en el que se compromete a hacerlo. A nosotros nos llamó el gerente general de la marca a nivel nacional para preguntarnos qué había pasado y lo que pasó fue esto”, explicó el representante de la concesionaria.

¿Denuncia o escrache?

La denuncia ciudadana, con sus claroscuros, se ha convertido en una de las herramientas más ponderadas por la Municipalidad. Según Romero, al menos 120 mensajes de WhatsApp se reciben por día, vinculados únicamente a denuncias sobre el tránsito.

También llegan otras referidas a basurales, arbolado urbano y otros problemas de la ciudad. De esas 120, unas 70 terminan generando actas de infracción.

“A nosotros nos sirve muchísimo, y al ciudadano también, porque contribuye a ordenar la ciudad. Es participación ciudadana, por más que algunos abogados puedan oponerse. La cantidad que recibimos es altísima y siempre intentamos mandar un móvil, si es que está cerca, para comprobar la infracción. Hay algunas que no tienen validez porque no se identifica con claridad el lugar, la hora o la patente del vehículo. Pero otras que sí, principalmente porque alertan a un inspector para labrar el acta”, sostuvo Romero.

Espontaneos

A estas denuncias institucionalizadas se suman los videos espontáneos que de tanto en tanto filman ciudadanos y se viralizan en las redes.

El 10 de septiembre, un joven que circulaba en moto había interpelado y filmado a un hombre mayor arrojando basura en la recién remodelada plaza Alberdi.

Y los primeros días de este mes, se hizo viral un video de un joven atravesando la platabanda de la Amador Lucero y destruyendo un banco.

En este último caso no se filmó con la intención de evidenciar una infracción, pero luego la indignación de los usuarios de las redes logró que llegara a las pantallas de buena parte de los tucumanos.

Denuncia o escrache, en ambos casos fueron instrumentos fundamentales para aplicar sanciones a los infractores.

 

FUENTE: La Gaceta