Policiales

Para un fiscal, Tucumán necesita una ley que regule los desarmaderos

"Necesitamos la colaboración de todos, en particular del Poder Legislativo para buscar algún tipo de legislación”, dijo López Ávila.

“El problema no es sólo el delincuente, sino el que recibe lo que roba. Muchos son grandes compradores. Después está el comprador final. Es un mercado totalmente informal. El objetivo es atacar a los que adquieren grandes volúmenes y sin ningún tipo de control”. La descripción es de Diego López Ávila, a cargo de la Fiscalía Especializada en Robos y Hurtos I, y refiere a los desarmaderos clandestinos.

El jueves, en un allanamiento en un desarmadero del barrio Las Piedritas, los investigadores hallaron cientos de repuestos y chapas patente. Por la cantidad de piezas secuestradas, los investigadores creen que era uno de los más grandes de la ciudad.

López Ávila destacó la necesidad de que otros organismos del estado colaboren con la Justicia para sacar de circulación este tipo de locales donde se adquieren repuestos al margen de la ley.

“Este tipo de negocios están a la vista de todos y ahí surge la necesidad de que los organismos de control traten de ver la forma de hacer un trabajo mucho más exhaustivo. Este es un ataque que no sólo se debe hacer desde la Justicia, también se debe trabajar en la prevención”, señaló.

“Además, deben acompañarnos otras instituciones en el control para buscar alguna legislación donde haya una regulación para que todo el que pretenda vender repuestos esté inscripto. El mensaje es que esto no se puede hacer solo. Necesitamos la colaboración de todos, en particular del Poder Legislativo para buscar algún tipo de legislación”, agregó.

El procedimiento había sido ordenado en el marco de la investigación por el robo de un auto, ocurrido hace tres semanas. Efectivos de la comisaría Segunda al mando del comisario Alfredo Díaz realizaron tareas de inteligencia en los días previos y constataron que en el lugar se comercializaban autopartes ilegales. Policías de civil se presentaron en el lugar y simulando ser clientes adquirieron piezas de forma ilegal.

Al analizar tres de las matrículas, el personal del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales confirmó que pertenecían a vehículos que contaban con pedidos de secuestro por robo, uno en Córdoba.

 

Fuente: La Gaceta

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