Sociedad

La conocida parrilla “Los Negros” cerró sus puertas

Momentos de incertidumbre viven hoy los 10 trabajadores que prestaban servicios en la mítica parrillada “Los Negros”, debido a que el empresario gastronómico Rodolfo Manuel Imbert, titular de la firma (Imbert Rodolfo Manuel S.R.L.) que explotaba el restaurante “Los Negros”, decidió cerrar las puertas del establecimiento gastronómico ubicado en la calle Laprida 623.

Según explicaron dirigentes gremiales de UTHGRA Seccional Tucumán, Imbert bajó las persianas pretendiendo venderle el fondo de comercio de la parrillada céntrica a otro exponente del rubro: Pablo Buabse, referente del Grupo Toribio, quien a través de las firmas Toribio S.R.L y Tizón S.R.L., se hizo un reconocido empresario por explotar comercialmente los restos: Don Toribio, Village, Don Torcuato y La Corzuela.

En septiembre pasado, distintas reparticiones de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán e inspectores de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), clausuraron el restaurante Los Negros debido a que no cumplía con las normas establecidas para realizar la actividad. La medida se concretó en el marco de los operativos periódicos que vienen realizando las Direcciones de Ingresos Municipales, de Defensa Civil y de Control Ambiental y Bromatología conjuntamente con la AFIP.

Desde el gremio que nuclea al personal gastronómico manifestaron su rechazo a la maniobra que los empresarios pretendieron efectuar a espaldas de la Seccional Tucumán de UTHGRA. Es que además de solicitarles a los trabajadores que no pongan en conocimiento de la situación a las autoridades gremiales, desde UTHGRA acusaron a los empresarios gastronómicos por mantener una millonaria deuda en concepto de aportes previsionales y de obra social impagos.

El titular de UTHGRA Tucumán, Enrique Altier, apuntó contra los empresarios gastronómicos y la Secretaría de Trabajo de la provincia: “Estamos ante el típico caso de empresarios apretadores y corruptos, que además de emplear trabajadores en negro tienen como costumbre hacer que los trabajadores renuncien para que pierdan sus derechos. Son explotadores inescrupulosos que juegan con la necesidad de los trabajadores y además se benefician con la falta de control de la Secretaría de Trabajo, la cual deja a los trabajadores a la buena de Dios”, señaló Altier, quien además explicó que el monto por la deuda de aportes que mantienen las firmas de ambos empresarios  asciende aproximadamente a 3 millones de pesos.

Por lo pronto, los empleados que prestaban servicios en la parrillada estarán inactivos en la calle, a la espera de que se resuelva el futuro del establecimiento gastronómico.

FUENTE: Gremiales Tucumanas