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Peritos navales aseguran que es imposible reflotar el ARA San Juan

La pregunta acerca del posible reflotamiento de la unidad naval, se convirtió en la “pregunta del millón”. No fueron solo las familias de los marinos fallecidos quienes comenzaron a consultar acerca de cómo y cuándo se procedería al reflotamiento del submarino ARA San Juan. En los principales medios de prensa locales y extranjeros, los más conocidos especialistas en cuestiones navales desarrollaron teorías que en su mayoría describen la tarea como prácticamente imposible.

Las primeras apreciaciones de las imágenes obtenidas por el ROV del buque Seabed Constructor permiten concluir que de las tres secciones en las que aparece partido el submarino, una se corresponde con la proa. Pero este segmento de la nave es una cáscara de chapa sin ningún contenido interior siendo que su principal misión es mejorar el rendimiento hidrodinámico de la nave. La segunda es el casco resistente propiamente dicho, sección central en la que se alberga a la tripulación, las máquinas y los comandos de control entre otras cosas. Finalmente el tramo de popa aloja parte del eje porta hélice, el eje propulsor, la hélice y el timón.

Con poca distancia entre sí, aparecen secciones del buque de menor porte como la vela, los alerones de profundidad y algunos otros.

Lo que primero se destaca de la observación preliminar, es que más allá de cualquier predicción, la sección denominada “casco resistente” si bien implosionó, no lo hizo de la manera previsible.
Está prácticamente intacta y solo presenta ligeras deformaciones y vías de agua“, informaron en el edificio Libertad.

Posibilidades de reflotar el casco resistente

Si se considera que submarino completo pesa unas 2.200 toneladas, a la sección central le corresponden 2.000. “Si consideramos ese peso, más el del agua que mantiene inundado el interior del recinto por las vías de entrada de agua observadas en la periferia de la nave, el peso a levantar sería considerable. Además la profundidad a la que se encuentra el ARA San Juan, excede largamente la profundidad máxima de cualquier embarcación de rescate submarina de las que se conocen“, reconoce un ingeniero naval.

Básicamente las dificultades para intentar una recuperación del submarino, están dadas por la profundidad más que por el tamaño del mismo. “No hay antecedentes de un rescate en estas profundidades“, reconoce uno de los rescatistas marinos más consultados en el mercado naviero local.

Resulta imprescindible comprender que una estructura metálica como la del cuerpo principal del San Juan, se comporta como una viga, es decir que si se la toma por el centro, tenderá a flexionar sus extremos. Mientras que si la sostiene por ambos extremos, se hundirá en el centro“, afirman.

Un reflotamiento ideal debería incluir la obturación de las vías de entrada de agua, el vaciado del interior de los espacios inundados y finalmente la recuperación del cuerpo central de la nave mediante un izado con sujeción en múltiples puntos para evitar el colapso.

En la historia reciente de la navegación hay reflotamientos tan célebres como exitosos, el más reciente y mediático fue el del buque transatlántico Costa Concordia, un mega crucero diez veces más grande que el San Juan, pero que colisionó con una formación rocosa prácticamente sobre la costa. El costo de las tareas fue de 450 millones de euros y demandó más de un año de trabajo. Bueno es recordar que el buque no se fue literalmente a pique sino que quedó tumbado sobre una banda.

En materia de submarinos, el legendario Kursk, una nave nuclear rusa de más de 150 metros de eslora y 22.000 toneladas, naufragó en el mar de Bering en 2000. Quedó hundido a una profundidad de 110 mts. La mayor potencia mundial en la materia, la Federación Rusa, invirtió más de 130 millones de euros en su reflotamiento. La tarea demandó varios meses.

No hay antecedentes conocidos de reflotamientos a casi 1.000 metros de profundidad, tampoco hay equipamiento en el mercado que permita operar a esas profundidades, indican los especialistas. La ponderación del costo beneficio de una operación de rescate, adquiere valor sólo para el hipotético caso que de ello dependa una cuestión de seguridad ambiental que deba ser preservada, pero en las condiciones del San Juan, de existir remotamente una posibilidad de devolverlo a la superficie, el Estado Nacional no tendría como afrontar la cuenta.

Sin bien la Jueza Marta Yañez ha indicado que por ahora no piensa autorizar ninguna actividad de extracción de partes del submarino, ni siquiera a la propia Armada, muchos familiares comenzaron a exigir una rápida elevación de la estructura.

Varios consultados por este medio en relación al costo de una eventual operación de reflotamiento, opinaron que no hay forma de valorizar algo que no tiene precedentes en el mercado.

Otro dato de interés es la negativa que por ahora ha manifestado la Justicia para proceder a la remoción de los buques pesqueros El repunte y Rigel, hundidos a unas pocas decenas de metros y a 40 millas de la costa de Rawson. “La Justicia no tiene presupuesto para reflotamientos“, repiten en el juzgado del juez Lleral.

Así las cosas, y a pesar de versiones periodísticas que indican que la firma Ocean Infinity podría ocuparse del reflotamiento del ARA San Juan, esta versión ha sido desmentida por el contacto local de la firma y el San Juan se encamina a cumplir la consigna naval de cumplir por siempre, una patrulla eterna en el fondo del mar.

FUENTE: Infobae