Policiales

En el caso Lebbos la Justicia pone la mira en el círculo de César Soto

Jorge Giménez, compadre de la ex pareja de la estudiante asesinada en 2006, quedó detenido al ser acusado de falso testimonio.

En la jornada más tensa desde que comenzó el juicio por el crimen de Paulina Lebbos, no se pudo realizar un careo entre dos testigos para confirmar o descartar que César Soto, la ex pareja de la víctima, haya llamado o no al celular de la joven el 26 de febrero al mediodía. Él había asegurado que nunca había intentado comunicarse a su teléfono móvil.

“No sé por qué me detienen. Esa noche estuve en una fiesta en Burruyacu. Lo que declaré es lo que me acuerdo. Han pasado 12 años. Tampoco creo que César tenga que ver con todo esto”, explicó Jorge Giménez cuando era trasladado por la Policía, luego de que el tribunal dispusiera su detención por falso testimonio.

Giménez, compadre de Soto, terminó de declarar. Como había sucedido el martes, su relato estuvo cargado de contradicciones y no respondió preguntas clave. Por olvido u otra razón, siguió sin poder explicar por qué envió mensajes a Paulina preguntándole qué haría el 25 de febrero a la noche. Lo mismo ocurrió con la llamada que le hizo el viernes 24 de febrero a las 5 de la mañana. Había declarado que sólo se comunicaba con ella cuando quería saber de su compadre.

Tampoco pudo responder por qué en el cuerpo de la joven encontraron un cabello que podría ser suyo, dato aportado por Eduardo Andrade Barone, defensor de Hugo Sánchez, ex jefe de Policía. “Macroscópicamente coincidieron, pero no fue posible realizar una pericia de ADN”, explicó el profesional.

“En atención a la cantidad de contradicciones y a la gravedad de las mismas; a que en reiteradas veces se le preguntó lo mismo, que dijo una cosa y después otra, e incluso por tercera vez llegó a decir otra, el Tribunal considera que hay una posibilidad de falso testimonio en la audiencia”, aseguró Dante Ibáñez, presidente del Tribunal. Anunció que la investigación será llevada adelante por el fiscal Diego López Ávila ante la posibilidad de que surjan elementos que ayuden a esclarecer el caso.

La tensión no disminuyó por la tarde. Un matrimonio amigo de Paulina y Soto debía explicar por qué la llamaron a ella el domingo 26 al mediodía. “La única explicación que tengo es que mi marido le haya prestado el celular a Soto”, explicó Cristina Medina. La mujer, además, confirmó que no le gustaba participar de las fiestas que organizaban Soto y sus amigos. “No me gustaba el ambiente, me parecía un poco villero”, comentó.

Luego le tocó el turno a su esposo, Enrique Cárdenas. “No le prestaba el celular a nadie”, dijo. Luego, cuando se vio en apuros, agregó: “perdón, me equivoqué, si se lo prestaba”. No supo explicar por qué tenía agendado el número de Paulina en su teléfono. Sí fue claro a la hora de explicar que Soto lo invitó varias veces a las fiestas que organizaba. “No me gustaba mucho porque apagaban las luces y se tomaba mucho, especialmente cerveza y ginebra”, sostuvo. Por las contradicciones, los jueces pretendieron hacer un careo, medida que no se concretó porque Medina se retiró de Tribunales.

Fuente: La Gaceta

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