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Monseñor Romero, “el arzobispo de los pobres”, será proclamado santo

El arzobispo de San Salvador, Monseñor Óscar Arnulfo Romero, será proclamado santo. El Papa Francisco firmó ayer el decreto de “milagro por intercesión” en favor de Romero, que fue asesinado por los escuadrones de la muerte mientras ofrecía una misa, en 1980, durante la guerra civil que duró hasta 1992. Por defender a los pobres y denunciar la injusticia social y la represión militar, Romero en vida fue vapuleado por la derecha y el ejército y hasta por obispos y cardenales conservadores, reconoció el pontífice.

Su asesinato tuvo un gran impacto en América Latina, donde su figura se convirtió en ejemplo de una iglesia comprometida con los más débiles. En sus sermones, denunciaba las violaciones a los derechos humanos a las que eran sometidos los salvadoreños, en un contexto de represión y violencia militar. El ataque contra Romero marcó el comienzo de la guerra civil en El Salvador, que dejó 75.000 muertos y al menos 7.000 desaparecidos.

Los sectores conservadores del país centroamericano presionaron durante mucho tiempo para que la Iglesia no reivindique la figura del arzobispo. En 2015, el Papa Francisco, que había llegado al Vaticano, hacía dos años, reconoció ante 2000 fieles en San Salvador la condición de “mártir” de Romero y allanó el camino hacia la beatificación.

Representante de “la voz de los sin voz”, como lo calificó Francisco, Romero fue asesinado de un disparo por los escuadrones de la muerte, mientras celebraba una misa, el 24 de marzo de 1980. El asesino fue un francotirador a quien la ultraderecha le pagó 400 dólares por acabar con la vida del arzobispo.

Una Comisión de la Verdad creada por la ONU concluyó en 1993 que “existe plena evidencia” de que el mayor Roberto d’Aubuisson, fundador del derechista partido Alianza Republicana Nacionalista (Arena), fallecido en febrero de 1992 de un cáncer, fue quien “dio la orden de asesinar al arzobispo”.

ARENA es uno de los partidos que actualmente sigue marcando el pulso del escenario político salvadoreño. En las elecciones legislativas y municipales del pasado domingo, obtuvo la mayor cantidad de bancas en la Asamblea Legislativa y municipios claves, como la capital San Salvador.

La canonización es la declaración oficial, por parte de la Iglesia Católica, de que una persona fallecida está en el paraíso. Para eso, el futuro santo tiene que haber realizado dos milagros, uno para la beatificación y otro para la canonización, como pruebas de su cercanía con Dios. En el caso de que sea un mártir, como Monseñor Romero, al que se le reconoció que fue asesinado por “odio a la fe”, no es necesario la comprobación de milagros. “El milagro deRomeroes el de una señora que iba a morir al dar a luz: ella o su hijo o los dos. Y por la intercesión de Monseñor se salvaron”.

“Es un hecho maravilloso que fue analizado con muchísimo cuidado en Roma y aprobado unánimemente”, dijo el Obispo de San Salvador el Cardenal Gregorio Rosa Chávez.

Una de las versiones que circuló en el Vaticano es la posibilidad de que la canonización se lleve a cabo en enero del 2019, durante la Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará en Panamá, en la que participará Francisco. También se baraja la posibilidad de que el Papa visite El Salvador y Romero sea canonizado en su país, pero esta información aún no ha sido confirmada.

Ayer centenares de jóvenes, tras conocer la noticia, hicieron una peregrinación a la capilla del hospital para enfermos de cáncer La Divina Providencia, el lugar donde fue abatido Romero.

El Papa también resolvió impulsar la canonización del italiano Giovanni Battista Montini, que con el nombre de Pablo VI, cuyo pontificado duró de 1963 a 1978. Presidió el Concilio Vaticano II, que se había iniciado con su antecesor, Juan XXII y significó una de las renovaciones más profundas de la Iglesia. Por solo poner un ejemplo, fue a partir del Vaticano II que las misas se celebran de cara a los fieles y en su idioma. Pablo VI fue el primer pontífice en visitar Tierra Santa y promovió el diálogo entre las diferentes Iglesias. Protagonizó un gesto histórico cuando se abrazó en con Atenagoras, líder de la Iglesia ortodoxa, luego de 500 años de enfrentamientos.

Fuente: Clarín