Política

Yerba Buena financiará la producción de aceite de cannabis

Cooperación, maximización de recursos locales, reconocimiento recíproco de saberes y habilidades, confianza mutua… Muchos ingredientes se fueron combinando durante cerca de un año -según resaltó el decano de la Facultad de Ciencias Naturales, Hugo Fernández-, para llegar hasta ayer. Y, según Elisa Colombo, directora de Conicet Tucumán, la segunda etapa empieza hoy mismo. El objetivo final es que Yerba Buena pueda producir aceite de cannabis bajo condiciones controladas, confiables y seguras. Es lo que garantizará el Instituto de Bioprospección y Fisiología Vegetal (Inbiofiv), dependiente de la UNT y del Conicet, que desde hace años investiga, entre muchas cuestiones, el uso de plantas como fuente de fármacos.

Ayer, entonces, fue la bisagra: la Facultad (como tejedora de lazos, señaló Fernández), el Conicet, como institución autorizada por la ley 27.350 a investigar el uso medicinal del cannabis, y la Municipalidad de Yerba Buena firmaron el convenio. El intendente, Mariano Campero, destacó la seriedad que brinda al proyecto poder contar con el equipo de Inbiofiv: tiene los saberes y los recursos humanos para conducir la investigación, que -señaló expresamente- es algo que el municipio tiene gran interés en apoyar.

El proyecto

“Los primeros pasos del proyecto buscan realizar estudios químicos, fisiológicos y biológicos comparativos de distintas variedades de cannabis, que cultivaremos bajo condiciones estandarizadas y controladas, primero en cámaras de cultivo y luego en invernaderos”, explicó la vicedirectora del Inbiofiv, Catiana Zampini. Esa estandarización permitirá una investigación trazable, fundamental para que llegado el momento, con protocolos que se diseñarán con el Ministerio de Salud de Tucumán, se puedan llevar a cabo las pruebas clínicas en humanos.

Luego de las pruebas se buscará seleccionar las variedades con mayor contenido de cannabinoides medicinales (no psicotrópicos) y optimizar los procesos de extracción. “Pretendemos analizar sus propiedades medicinales y desarrollar bioproductos con los extractos solos y asociados con otras especies vegetales que ya tenemos estudiadas, al mismo tiempo que garantizamos un uso seguro”, explicó Zampini.

Colombo, por su parte, resaltó que se trabajará con el Ministerio de Salud en los procedimientos de habilitación y regulación de laboratorios.

La decisión política

La Municipalidad de Yerba Buena -cuyo intendente, según contó Fernández, fue el que “tuvo la idea”- prestará apoyo financiero a este proyecto de cooperación entre el sistema científico y el político “Desde que trabajamos juntos en el proyecto del Jardín Botánico mantenemos una relación de cooperación y confianza. Por eso decidí plantear este tema, que puede generar algunas resistencias, básicamente por cuestiones culturales. Pero vamos a defenderlo, porque apostamos a la investigación, y a la inversión en salud pública -resaltó Campero-. La investigación abre puertas. Imaginamos algunas, pero puede haberlas insospechadas”.

Inversión: El municipio de Yerba Buena aportará fondos
Además de haber propuesto la iniciativa, Yerba Buena empezará apoyando la compra de las semillas, que, según explicó Elisa Colombo, deben tener certificación de origen. Por ese motivo se importarán. Las primeras 100 semillas de cuatro variedades de plantas (las que contienen mayor concentración de CBD, el componente de uso medicinal), insumirá 800 euros, informó el intendente Campero. “También financiaremos la cámara de cultivo y la seguridad. Es una inversión que en pocos años puede dejarle al municipio fondos muy importantes”, aseguró.

Los investigadores: conocer y proteger plantas locales y “sacarles provecho” 
El Inbiofiv se dedica a investigar los recursos que ofrece la flora del NOA y sus potencialidades como fuente de biomoléculas. El proyecto, que como anunció la doctora Colombo “arrancará ya”, se llama “Estudios químicos, filológicos y biológicos de cannabis para la elaboración de productos de uso medicinal”. Uno de sus objetivos es la interacción con instituciones académicas, gubernamentales y organizaciones no gubernamentales para potenciar la transferencia de conocimientos y su vinculación con el sector productivo.

Fuente La Gaceta