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Por las nubes, el pan se iría a $100 el kilo

Dirigentes de la Federación Argentina de la Industria del Pan y Afines (Faipa) se reunieron ayer en Buenos Aires para analizar los temas que ponen en crisis a la industria del sector en el país. En el encuentro estuvo presente el dirigente tucumano Pablo Albertus quien relató cómo afectan estos problemas a Tucumán. “El tema tarifas nos está asfixiando, sobre todo lo que es luz y gas. Y la elaboración clandestina de pan y sus derivados es catastrófica”, expresó Albertus.

En cuanto a las ventas, el empresario indicó: “venimos con una suba de la harina del 300% y las ventas bajaron un 40% respecto del año pasado”. Agregó que tuvieron que realizar una recomposición de sólo el 25% en los precios, en el marco de una inflación del 50%, y que hoy les resulta imposible seguir pagando las elevadas tarifas de los servicios públicos.

El Faipa manifestó que le dieron al gobierno de Mauricio Macri un plazo de 30 días para asistir al sector en varios puntos problemáticos: Tarifas impagables, cese de embargos de la AFIP, control sobre el precio del trigo, cierre de 1.000 panaderías en todo el país, reducción de aportes patronales, moratoria a 60 meses (sin intereses) para el pago de deudas impositivas y control de la clandestinidad (llega al 40% a nivel nacional). De no tener respuesta, los industriales dijeron no tener otra opción que cesar con los pagos de impuestos para salvaguardar las fuentes laborales, y advirtieron que el kilo de pan puede pasar a costar 100 pesos. Si bien el Gobierno provincial no tiene ingerencia en esta situación, Albertus dijo que se analiza con el gobernador Juan Manzur y con el vicegobernador Osvaldo Jaldo un proyecto de ley. La idea es generar un ente de contralor, mantener un registro de panaderías, nuevas certificaciones del Siprosa, la protección de los consumidores y evitar la clandestinidad.

La iniciativa prevé que las personas físicas o jurídicas que exploten panaderías deberán contar con la correspondiente habilitación, así como su inscripción en el registro que se creará al efecto. También, la prohibición de venta de pan y productos afines que no provengan de los centros de elaboración registrados. Dicha procedencia se verificará mediante el certificado expedido por el centro de elaboración. A los fines de procurar salubridad, seguridad e higiene, la reglamentación determinará qué tipos de pan o subproductos pueden comercializarse en estos establecimientos, así como las características de envasado, conservación, exhibición y transporte.

Fuente La Gaceta

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