Tecnología

Corea del Sur: “hacen llover” para reducir la contaminación ambiental

Con esta avioneta, lanzaron una sustancia en las nubes que provoca las precipitaciones (Imagen: AFP).

Los proyectos que buscan producir lluvia artificial no son novedosos. Desde hace muchos años la ciencia explora métodos con el objetivo de combatir la sequía. En Asia, encararon un método con desafíos similares aunque con un enemigo diferente: la contaminación ambiental.

El Ministerio de Medio Ambiente de Corea del Sur testeó un sistema para producir lluvia artificial que ayude a reducir los niveles de contaminación. Para eso emplearon un avión que en pleno vuelo esparce yoduro de plata en las nubes, sustancia que estimula la precipitación de agua.

El experimento se realizó sobre el Mar Amarillo, situado entre la China continental y la región oeste de Corea del Sur.

La meta es combatir las partículas contaminantes que llegan al territorio surcoreano provenientes de China, principalmente. Se trata de una sustancia conocida como “polvo fino”, una mezcla de partículas que provienen de los desiertos del norte de Mongolia y China, y se juntan con la contaminación industrial de las grandes ciudades.

Desde el Ministerio de Medio Ambiente de Corea del Sur explicaron que esta fue la primera de las 15 pruebas previstas para 2019 (Imagen: AFP).

“Este experimento sirve para comprobar si la tecnología funciona, y si es verdaderamente eficaz para eliminar el polvo fino”, dijo una portavoz del Ministerio de Medio Ambiente surcoreano. Comentó además que ésta fue la primera de las 15 pruebas que tienen previstas para este año.

Según informa el medio Japan Times, a comienzos de 2019 Tailandia también dio cuenta de sus planes para combatir la polución mediante lluvia artificial.

El argentino que hacía llover

La noticia que llega desde el continente asiático nos recuerda al ingeniero entrerriano que en la década de 1920 creó una máquina para hacer llover. Aquel era un equipo con la forma de una valija capaz de generar una congestión electromagnética que, al parecer, provocaba precipitaciones.

El protagonista de esta historia es Juan Baigorri Velar, que descubrió esta maravilla de la ciencia buscando minerales en Bolivia y que luego fue perfeccionando en su residencia en Buenos Aires.

Juan Baigorri y su máquina para hacer llover (Imagen: AGN).

Su gran momento llegó en el año 1938, cuando una compañía le pidió que probara su máquina en Santiago del Estero. Los experimentos fueron exitosos: encendió su aparato en la localidad de Pinto y también en la capital provincial. En ambos sitios llovió. Acontecimientos similares ocurrieron en Buenos Aires, en la provincia de San Juan y también en Carhué, una ciudad bonaerense cercana a La Pampa, que sufría una fuerte sequía.

Baigorri se convirtió en una celebridad de la ciencia con alta exposición mediática. Pero cuando la comunidad científica pidió que explique los secretos de su mecanismo, y ante las voces que lo tildaron de farsante, él se negó en reiteradas ocasiones. Su silencio hizo que se crea que sus aciertos fueron simples casualidades.

Baigorri desapareció más tarde de la escena pública. Murió en el año 1972, sin reconocimientos y en situación de pobreza, según relatan las crónicas. Tampoco se conoce el paradero de su famosa máquina.

 

Fuente: TN


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