Tecnología

Timbres con cámara: un dispositivo de moda que amenaza a la privacidad

Una nueva moda que pone en jaque la privacidad de las personas.

El videoportero —los timbres inteligentes que incluyen cámara— como Ring se ha convertido en el dispositivo hogareño de más crecimiento desde el control remoto del garage. Alerta al teléfono del propietario cuando alguien está frente a la puerta; filma y guarda las imágenes en línea. Pero también invaden la privacidad y pueden ser hackeados.

Por un lado existe el derecho legal a grabar en lugares públicos, lo cual incluye la entrada a la casa de una persona. Y aunque no se ha comprobado si las cámaras privadas sirven para reducir el delito, en decenas de comunidades de los Estados Unidos las policías locales invitan a sus dueños a registrarlas.

Por otro lado, el hackeo de un videoportero o la incorporación de tecnología de reconocimiento facial llevan la cuestión a un plano que excede el individual. Escribió Geoffrey A. Fowler, columnista de tecnología de The Washington Post: “Deberíamos reconocer este patrón: tecnología que parece algo evidentemente bueno puede desarrollar dimensiones más oscuras a medida que sus capacidades mejoran y los datos cambian de manos”.

Fowler dio dos ejemplos. Ring, la pionera, permitió que su equipo en Ucrania mirase y trabajase sobre algunos videos de usuarios. “La empresa dice que sólo mira videos compartidos públicamente y por clientes de Ring que dieron su consentimiento”, agregó. Y en California, un hacker controló una cámara de Nest y comenzó a transmitir falsas advertencias sobre un ataque con misiles, además de espiar a los habitantes de la casa.

Un riesgo nuevo se vislumbra en el futuro inmediato: Amazon, propietaria de Ring, solicitó una patente para incluir software de reconocimiento facial en los timbres inteligentes. “El propósito: marcar gente ‘sospechosa'”, explicó el columnista. “¿Qué pasaría si en el futuro su campanilla identificara erróneamente a alguien como sospechoso de un delito?”.

Ring dijo que la solicitud de la patente “no implica, por cierto, la implementación” de la tecnología de reconocimiento facial; Nest, propiedad de Google, asegura que se preocupa por la privacidad. Pero Fowler cree que, dado que los gigantes tecnológicos no tienen “un registro estelar” de protección al usuario, las personas podrían tomar algunas medidas para evitar que esta herramienta valiosa se convierta en un problema para las libertades civiles.  Entre ellas se destacan:

1. No apunte su cámara a sus vecinos

Aunque originalmente la idea de Jamie Siminoff, creador de Ring, era permitir que alguien viera quién está a la puerta de su casa, “con el tiempo las cámaras han captado mucho más que gente presionando timbres”. Diferentes modelos que se instalan en diferentes lugares también han grabado la calle y a los vecinos.

“Fije su cámara solo hacia su propiedad”, aconsejó el autor. “Tener un registro digital de cada vez que un vecino regresa a su casa es, básicamente, comportamiento de acosador”.

2. Comparta muy poco de lo que graba

Algunas personas se entretienen publicando grabaciones de “personajes de aspecto sospechoso” en Nextdoor.com or en la app Neighbors de Ring. Pero dado que la empresa se está asociando con distintas policías locales, como ya hizo en Houston, para combatir el delito en los vecindarios, la práctica puede agravar problemas como los prejuicios. “Alto, Columbo”, ironizó Fowler. “Concéntrese en pruebas de delitos verdaderos”.

3. Borre grabaciones viejas

Es muy difícil entender hoy cómo se pueden usar —y usar abusar— algunas imágenes mañana. Y cuantos más videos existan, más grande se hace ese riesgo. Algunos de los programas en cooperación con la policía no solicitan a los participantes más que 48 horas de preservación de las grabaciones. “Lamentablemente, Ring y Nest no lo hacen fácil”, señaló el autor: el plan básico del primer videoportero conserva el material durante dos meses y el de la marca de Google, por cinco días.

4. Mantener lejos a los hackers es una responsabilidad

Si alguien accede de manera ilegítima a un timbre inteligente, toda la gente que pasó ante él queda expuesta: el usuario, su familia y sus amigos en primer lugar. Si bien la responsabilidad mayor de la seguridad recae en los fabricantes, los compradores de videoporteros tienen en sus manos parte del asunto: actualizar el software, usar claves seguras y tomar medidas de protección de la red de su casa, entre otras cosas. “Si no está seguro de cómo hacerlo, no compre uno de estos dispositivos”, sintetizó el columnista.

 

Fuente: Infobae

 

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