Policiales

Los papás de César Soto aseguran que es inocente

Agustín Emilio Soto y Nicolasa del Milagro Ruiz son los padres de Víctor César Soto, ex pareja de Paulina Lebbos. Él, después de la sentencia del lunes en el juicio por el secuestro y el asesinato de la joven tucumana de 22 años, perpetrado en 2006, será investigado por el encubrimiento del crimen.

El matrimonio vive en un departamento de la capital junto con sus dos hijos más jóvenes. Opinaron acerca del fallo y de cómo enfrenta la familia las acusaciones contra Víctor César.

“Por algún lado tenía que haber una sentencia. No sé cómo no se puede encontrar al asesino de Paulina , sea justo o injusto el fallo”, reflexiona Agustín.

Tanto él como Nicolasa creen firmemente que su hijo “no tiene nada que ver” en el hecho que derivó en la muerte de la joven.

“Cualquiera se da cuenta de que César no puede estar implicado”, asegura el padre. “Mirá el aparato que se armó. Para eso hace falta que se mueva mucho dinero. ¿Cómo va a estar él mezclado con jefes (policiales) de tan alto rango?”.

“Lo arruinan a mi hijo”, sostiene la madre. Él no quiere que nos pongamos mal y nos dice que no pongamos la tele. Tiene miedo”.

“No sé qué otras pruebas quieren que presente; ya le hicieron todos los exámenes”, continuó. “Yo digo: ¿quiénes somos para que estos tipos nos tapen?”.

“Nunca hubo agresión”

Acerca de las acusaciones sobre las presuntas conductas violentas de quien fuera la última pareja de Paulina, sobre la base de las cuales se llegó a teorizar de que su muerte podría haberse tratado de un femicidio, Agustín Soto manifestó que: “en todas las parejas hay discusiones. Ella tenía su carácter y él también. Discutían, pero nunca hubo agresión. Jamás”.

“Si ellos tuvieron sus cosas afuera de la casa, no puedo decir”, acotó Nicolasa. “Yo meto la mano en el fuego por mis hijos de la puerta para dentro. Afuera, no sé”.

Marcos Ezequiel Soto (30 años), uno de los hermanos de Víctor César, interviene entonces por única vez durante la entrevista y los describe como “una pareja normal”. “Nunca tuvieron una discusión o una pelea, nada”, asegura.

“Nos está costando salud”

El matrimonio Soto dice que aún no mantuvo una conversación con Víctor César sobre la sentencia ni sobre el hecho de que será indagado por presunto encubrimiento. “No sé cómo sigue la investigación, ni me importa. Tengo la tranquilidad de que mi hijo no ha hecho nada”, dice Agustín, y se disculpa por la expresión.

Precisamente, sostiene que tuvo hace tiempo una charla a fondo con su hijo respecto del crimen de Paulina. “Lo puse frente a mí a que me mire a los ojos y me diga si en algún momento tuvo alguna participación… Vos sentís cuando una persona te está diciendo la verdad o una mentira”.

“Ponemos todo en manos de Dios”, añade Nicolasa. Rezaré y seguiré ayudando a mi hijo desde aquí. Todos queremos que se haga justicia”. La expresión “desde aquí” refiere a que los padres consignan que no se encuentran en condiciones físicas de asistir a Tribunales para acompañar a su hijo o para dar testimonio, aun si así lo requiriera la investigación.

“Todo esto nos está costando enfermedad”, afirma Nicolasa. “Yo soy diabética, hipertensa y tengo problemas renales. (Agustín) está con problemas oncológicos: Ya lo operaron pero seguimos en la lucha”, enumera.

Además de problemas de salud, Agustín explica que la memoria es otro impedimento para colaborar en la investigación. “La cosa es que uno dice algo y al tiempo no decimos lo mismo. A veces no recuerdo lo que ha pasado ayer y quieren que me acuerde de 2006 o de 2010, cuando yo declaré”, asevera. “Hay cosas de las cuales realmente no me acuerdo, no es que uno no las quiera decir”, diferencia.

“A veces se lo pedimos”

“Juro que quiero que aparezca el culpable. Ninguna mujer, estuviera haciendo lo que estuviera haciendo, merecía morir como lo hizo (Paulina)”, hace hincapié Agustín. “Lo que quiero es que se sepa la verdad. A veces se lo pedimos a Paulina”, confiesa.

Precisamente, Nicolasa sostiene que “Paulina sabe que nosotros hemos sido buenos con ella. Le pedimos que dé una mano: siempre le rezo en la misa”, asegura.

Y termina con una pregunta retórica: “Si mañana o pasado aparece el culpable, ¿qué pasa con Víctor César? ¿Qué van a hablar entonces de él?”.

Fuente La Gaceta


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