Salud

Tres cosas que ni te imaginás que engordan

Cuidás tu alimentación para no aumentar de peso, pero hay cosas que usás a diario que podrían complicarte esa tarea. Químicos usados en envoltorios de alimentos, sartenes con coberturas antiadherentes y prendas de ropa pueden disparar el peso corporal al interferir en el metabolismo, especialmente de las mujeres.

Estos químicos, conocidos como sustancias de perfluoroalquilo (PFAS), se vincularon anteriormente con el cáncer, alteraciones hormonales, disfunción inmune y colesterol elevado.

“Ahora, por primera vez, nuestros descubrimientos han señalado un nuevo camino en el cual los PFAS pueden estar interfiriendo con la regulación del peso corporal en los humanos y contribuyendo, por tanto, a la epidemia de obesidad”, dijo el autor principal del estudio Qi Sun, profesor del departamento de Nutrición en la Universidad de Harvard.

Los investigadores han encontrado que este tipo de químicos, también llamados “obesogenes” por su interferencia con la regulación del peso corporal, están vinculados con un ritmo metabólico más lentoen momentos de reposo.

Personas que tienen altos niveles en su organismo de PFAS también presentaron metabolismos más lentos tras procesos de pérdida de peso. Estos químicos existen desde hace unos 60 años y han contaminado fuentes de agua potable cerca de algunos sectores industriales, bases militares y plantas de tratamiento de aguas residuales.

“Generalmente pensamos en los PFAS en términos de problemas de salud como el cáncer, pero parece que también juegan un papel en la obesidad, un problema de salud considerable que afecta a millones de personas”, explicó el coautor del estudio Philippe Grandjean, profesor de salud ambiental en Harvard.

“Los descubrimientos sugieren que evitar o reducir la exposición a los PFAS puede ayudar a las personas a mantener un peso corporal estable luego de que hayan logrado perder peso”, agregó.

El estudio

En la investigación se analizaron los datos aportados por 621 personas con sobrepeso y obesidad que participaron en un ensayo clínico realizado a mediados de la década del 2000.

El estudio revisó los efectos de cuatro dietas para perder peso, pero saludables para el corazón, por un periodo de dos años. A los participantes también se les midieron sus niveles de PFAS en la sangre.

En promedio, los voluntarios perdieron 6,4 kilogramos de peso en los primeros seis meses, pero retomaron 2,7 kg en el siguiente año y medio. “Aquellos que ganaron más peso después también tenían las mayores concentraciones de PFAS en la sangre, un vínculo que era más fuerte entre las mujeres”, sostiene el informe divulgado en la publicación PLOS Medicine.

Fuente: TN