Espectáculos

La muerte de Emilio Disi: sus personajes más emblemáticos

1. Los hijos de López

Aunque su debut en la pantalla grande fue casi una década antes (en el film de culto Humo de marihuana), Emilio Disi recorrió el cine y la televisión a través de pequeños papeles, y no fue hasta la llegada de la serie Los hijos de López que el actor logró el reconocimiento popular. Esta telecomedia de Hugo Moser estaba centrada en un padre de familia, encarnado por Tincho Zábala, y la relación que tenía con cada uno de sus hijos, entre los que se encontraba Emilio, interpretado por Disi (la costumbre de interpretar personajes con los que compartía su nombre de pila algo que se prolongó por toda su carrera). La serie era una comedia de enredos con algunos tintes más serios, y allí Emilio compuso a un personaje entrañable de toques picarescos, algo inconsciente con respeto a sus responsabilidades, pero que indudablemente representaba a un tradicional cliché de muchas telecomedias argentinas. Y esa combinación le permitió lograr el primer gran personaje de su carrera. Con Los hijos de López, Disi demostraba que había salido a la conquista del público argentino. y que lo había logrado.

2. Brigada Explosiva

3. Los Extermineitors

Siguiendo una lógica similar a la de Brigada Explosiva, Disi protagonizó junto a Francella dos películas de Los Extermineitors en 1989 y 1990 (Francella luego haría dos más, pero sin su compañero). Estos films tienen la particularidad de ser los últimos de su especie, y no habría en el futuro comedias populares que lograran un éxito similar. Aquí la historia contaba cómo dos inútiles grumetes se convertían en agentes especiales que debían derrotar a un grupo de ninjas. Una vez más, la combinación de acción y humor familiar funcionó a la perfección en términos de taquilla, y Disi demostró que tenía el talento suficiente para cargar sobre sus hombros con una comedia para todas las edades. La segunda parte de Extermineitors, fue la última película que Emilio haría en cine a lo largo de casi una década y media, un momento en el cual se volcó a la televisión para lograr otros personajes y series de gran importancia para su carrera.

4. Stress

En 1990, el canal Trece estrenó Stress, una telecomedia escrita por Juan Carlos Mesa , y protagonizada por Emilio Disi y Dorys del Valle , que por esos años era su pareja. La propuesta era muy sencilla pero efectiva: todo transcurría en una clínica de relax por la cual pasaban todo tipo de huéspedes. Junto a los protagonistas se encontraban Juan Carlos Thorry, Edgardo Mesa, Irma Córdoba y una desconocida Gladys Florimonte . El programa fue un éxito absoluto y Emilio llevó a la televisión su extraordinaria forma de hacer humor, que ya lo había consagrado en el cine. Con sus coprotagonistas, Disi logró una gran química y se convirtió en el capitán de ese tanque televisivo que fue uno de los favoritos de los argentinos durante ese año.

5. El sketch de Susana

En 1992, Emilio Disi haría por primera vez uno de los segmentos más importantes de su carrera: el sketch de Susana Giménez . Todo empezó cuando la diva, en el marco de su programa, estrenó un breve clip humorístico en el cual encarnaba a Susana Spadafucile, una mujer casado con Mariano Garipetti, un eterno vago interpretado por Disi. El famoso sketch se prolongó durante muchísimos años, y la dinámica entre Emilio y Susana creció enormemente ( al punto que en noviembre del año pasado, los dos se lamentaron por no haber hecho el segmento algunos años más). Varias generaciones de televidentes se engancharon con ese clip, y Emilio volvió a demostrar por qué es uno de los comediantes más importantes de la Argentina. En los años posteriores, Disi seguiría haciendo humor en televisión en series como Los únicos o099 Central, conquistando con su talento a un nuevo público que jamás había visto sus películas de los ochentas. De esa manera, el actor demostraba que su humor y su talento, podían trascender la barrera del tiempo.

De yapa: todas las azafatas van al cielo

La tercera película de Daniel Burman, con el protagónico de Alfredo Casero e Ingrid Rubio, estaba centrada en un triste viudo, y cómo su vida cambiaba cuando conocía a una azafata que también atravesaba un duro momento personal. En ese film, Emilio tenía un personaje muy pequeño, pero la presencia del actor alcanzaba para darle mucha calidez a un film de gran melancolía. Con este largometraje, una vez más el actor demostraba que no necesitaba estar mucho tiempo en pantalla para lograr una gran interpretación.

Fuente:  La Nación

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