Policiales

Los allanamientos llevaron algo de paz a los vecinos de Villa 9 de Julio

“Espero que sigan haciéndose este tipo de operativos. Estos grupos arruinaron el barrio. No se puede vivir así. Pero si vienen una vez cada tanto, no sirve de nada. Tienen que estar siempre”, explicó Luis Herrera, vecino de Villa de 9 de Julio.

El barrio quedó convulsionado con el megaoperativo que se desarrolló el viernes a la madrugada. En el procedimiento, que fue realizado por unos 250 efectivos, se detuvo a uno de los integrantes del clan Carrión.

Cuatro meses antes, había sido detenido un miembro del grupo rival: los Toro. “Algo de paz tendremos, pero si esto sólo es una medida más, volverán a los tiros”, indicó el vecino.

El fiscal Pedro Gallo comenzó a investigar hace un mes dos causas de tentativa de homicidio, ocurrido con 30 minutos de diferencia en diferentes lugares de ese sector de la ciudad.

Según la denuncia, Carlos Carrión habría atacado a tres personas a balazos. Hirió a dos de ellas y la restante no sufrió ninguna herida. Las víctimas se presentaron en la Justicia y denunciaron los hechos.

Gallo le pasó la causa al personal del D2 y el comisario Javier Alderete desarrolló la pesquisa.

“Fue muy importante el aporte de los testigos. Al principio tenían miedo y después, cuando se dieron cuenta que eran protegidos, nos dieron datos clave para avanzar con el trabajo”, explicó Gallo.

Planificación

Después de dos semanas de planificación, se decidió pedir órdenes de allanamientos para 27 domicilios. El juez Francisco Pisa aceptó el pedido y a partir de las 3 del viernes, centenares de policías coparon el barrio.

En las medidas, los investigadores detuvieron a Carrión y a otras tres personas; secuestraron 160 dosis de cocaína y 60 de marihuana; dos armas de fuego; y motopartes, entre otros elementos.

“Los resultados fueron positivos porque encontramos muchos indicios de cómo podría haber actuado esta organización”, destacó Alderete.

Según los investigadores, el grupo podría estar vinculado a una red de narcomenudeo y además podría haber recibido las motos como forma de pago por las sustancias que habrían comercializado.

Horas después de haberse producido los allanamientos, en Villa 9 de Julio todos respiraban un poco más aliviados.

“Han pasado tantas cosas en los últimos años que ya estábamos resignados. Teníamos la esperanza que hagan algo con este gente, pero jamás nos imaginamos que llegaría tan rápido”, destacó Susana García, otra vecina.

Antecedentes

Entre los habitantes de ese sector de la ciudad, aún permanece fresco el alivio que sintieron cuando los uniformados detuvieron Maximiliano “Maxi Toro” Martínez y a Patricio Bellido.

Ellos eran piezas clave del clan Toro y que se hicieron conocidos se viralizó un video donde aparecen disparando hasta una ametralladora a plena luz del día y ante la estampida generalizada de los vecinos.

El fiscal Gallo también investigó el caso y no sólo logró la detención de los acusados, sino que sumó los indicios suficientes para solicitar que enfrenten un tribunal por tentativa de homicidio.

El desarrollo de ese trabajo generó la apertura de otras causas que, en menos de seis meses, fueron cerradas y ya se solicitó que sean elevadas a juicio.

“No hay una persecución en contra de esos grupos, sino que estamos haciendo una mirada mucho más global de las investigaciones. Una pista nos abrió otras chances y así avanzamos. Eso es lo que buscamos hacer y que se dio con el caso de ‘Maxi Toro’”, indicó Gallo.

Por ese caso, esperan ser enjuiciados los dueños de una casa donde se encontró una pistola ametralladora (que no es la que apareció en el video y que aún sigue en la calle) y droga; una persona que se encargaba de recargar cartuchos para su venta ilegal y reparación de armas sin ninguna autorización; y, por último, un efectivo policial de la 10ª por estar sospechado de encubrir a “Maxi Toro”.

El efectivo, según el expediente judicial, le habría otorgado un certificado de residencia al sobrino de Margarita Toro para que pudiera sacar el DNI que había extraviado, pese a que cuando realizó el trámite tenía pedido de captura nacional e internacional.

Gallo insistió con que el éxito de estas investigaciones se debió a la colaboración de los vecinos.

“Sabemos que son grupos muy temibles, pero le dimos todas las garantías necesarias y ellos aportaron información muy valiosa para poder esclarecer estos hechos”, explicó el investigador.

“Mientras más operativos se hagan para detener a estos delincuentes, más hablará la gente. Aquí, muchos se llaman a silencio porque le tienen miedo. Ellos se creen los dueños de la calle y se sienten intocables. Pero parece que ya no es tan así”, concluyó Herrera, el vecino que perdió el miedo.

 

FUENTE: La Gaceta


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