Economía

El bajo precio del bioetanol no se siente en los surtidores de nafta

Por el constante cambio de las reglas con que se fija el precio del bioetanol, los ingenios de Salta, Tucumán y Jujuy se convirtieron en convidados de piedra del régimen de promoción de biocombustibles.

El Centro Azucarero Argentino advirtió que la inflación y la inseguridad jurídica están arrastrando al complejo sucroalcoholero del NOA hacia una encrucijada en la que caerán inversiones y la producción del biocombustible que se mezcla con las naftas se tornará insustentable.

Desde hace un mes, entidades del sector insisten en que uno de los pilares agroindustriales del NOA se hunde por decisiones políticas que exigen una urgente revisión para evitar lamentables consecuencias en la economía de la región y los 50.000 puestos de empleo directos que sostiene la actividad de los ingenios en el norte del país.

Desde abril último, una resolución de la Subsecretaría de Hidrocarburos desactivó los procedimientos que se habían acordado en mayo de 2018 para determinar los precios de entrega del bioetanol en base a los costos de producción y un mínimo margen de utilidad.

Por esa decisión, cada litro de etanol de caña utilizado en el corte obligatorio de las naftas está fijado hoy en $22,73 y no en los $26,80 que correspondían de acuerdo con las fórmulas que el gobierno dejó sin efecto.

El relegamiento del precio del bioetanol plantea una transferencia anual de $2.400 millones desde el sector sucroalcoholero del NOA hacia las petroleras, que acrecientan sus márgenes de ganancia en los surtidores, con su poder de lobby, a expensas de uno de los pilares de la economía y el empleo de la región.

Cálculos sencillos permiten apreciar la magnitud de la brutal transferencia de recursos que tiene a los ingenios norteños cada vez más ahogados.

Golpe bajo

Por la definitiva desactivación de las fórmulas de ajuste que regían desde febrero de 2016, cuando el gobierno aumentó del 10% a 12% el corte obligatorio para las naftas, las plantas sucroalcoholeras del NOA reciben hoy $4 menos por cada litro de bioetanol que entregan a las petroleras. En el país se producen actualmente 1.200 millones de litros por año. Cerca del 50% de ese volumen se obtiene a partir de la caña de azúcar y la otra mitad en base a maíz.

El Tabacal (Orán) y San Isidro (Campo Santo) se cuentan entre los ingenios que comparten el cupo del bioetanol de caña, mientras que una media docena de plantas radicadas en la región pampeana concentran la otra media porción maicera.

En este contexto, el Centro Azucarero advirtió con un comunicado que “el retraso y la arbitrariedad evidenciados en la determinación del precio del etanol de caña por parte de la autoridad de aplicación, constituyen una enorme amenaza para el sector sucroalcoholero por los quebrantos que la situación provoca en su cadena de producción”.

El presidente de la entidad, Hernán Maurette, recordó que antes de que se conociera la resolución de abril el sector ya había sufrido sucesivas “determinaciones arbitrarias” con las que se congeló y acentuó el largo retraso del precio del bioetanol.

Maurette afirmó que el “manoseo normativo” puso al sector sucroalcoholero en una situación que resulta insostenible en todos los eslabones de la cadena productiva, incluidos los trabajadores cañeros.

Registros suministrados por la Cámara Argentina de Alcoholes revelan que desde octubre de 2017 el precio del bioetanol creció un 34%, mientras que el de la nafta aumentó un 86%.

En este punto, Maurette recalcó que el sector sucroalcoholero no es el fijador de precios. El titular del Centro Azucarero remarcó que con las decisiones que perjudican a todo un sector productivo, y a las economías de Salta, Jujuy y Tucumán, solo se benefician unas pocas compañías petroleras que siguen ajustando los valores de las naftas al público según el tipo de cambio y el precio internacional del petróleo.

FUENTE: El Tribuno de Salta

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