Hondo pesar causó en el sector agroindustrial y en distintos ámbitos sociales el fallecimiento de Pablo Lucci, ingeniero agrónomo y uno de los principales referentes del empresariado tucumano. Tenía 59 años y murió este sábado a consecuencia de un infarto.

Lucci se sintió mal y fue trasladado a un sanatorio privado del centro de San Miguel de Tucumán, pero lamentablemente falleció. Sus restos son velados en el Parque de la Paz: este sábado hasta las 21 y el domingo a partir de las 9.

Apasionado del campo, de perfil bajo y comprometido con el trabajo, Pablo recorría personalmente los campos del grupo y supervisaba cultivos de limón, caña, granos, nueces y viñedos, estos últimos parte de una etapa de diversificación que había encarado en los últimos años.

Era hijo de Vicente Lucci, inmigrante italiano y fundador del conglomerado agroindustrial que hoy lidera Citrusvil, una de las principales exportadoras de limones del mundo. El grupo tiene operaciones en Tucumán, Salta, Catamarca y Santiago del Estero, y abarca diversas áreas del agro: desde la producción primaria hasta el procesamiento y la exportación, con una estructura de integración vertical.

Junto a su hermano Daniel, Pablo era una de las caras visibles del holding, que, además de Citrusvil, incluye firmas como Viluco, Engordar, Nueces de Catamarca y El Pucará.

Quienes lo conocieron destacan su integridad personal, su compromiso social y su visión innovadora. Siempre buscó generar valor con sentido humano, apostando al desarrollo sustentable, al aporte comunitario y al cuidado del medioambiente.

Su legado, en palabras de sus colaboradores y allegados, quedará marcado en el personal del grupo y en todos los sectores productivos de la región, donde supo dejar huella como uno de los empresarios más influyentes y respetados de Tucumán.