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09/02/2020

La mamá de Matías Juárez pide justicia por la muerte de su hijo

A los 8 años cualquier niño está lleno de vida. Matías Juárez, de esa misma edad, era eso y más. A propias palabras de su madre, María Luna, quien pasó hoy por los estudios de Antena Ocho, el pequeño era alegre, colmado de vida, cadete del Liceo Militar y, además de eso, practicaba deportes.

Hace 40 meses, más precisamente un 20 de octubre de 2016, Matías ingresó al Sanatorio San Lucas, de esta capital, por una cirugía programada de amígdalas. Los médicos le aseguraron que era un procedimiento rápido y simple, una cirugía de 30 minutos como máximo, pero eso quedó en el relato, anecdótico.

Esa media hora se hizo eterna porque mi hijo nunca salió en ese tiempo, fueron entre 50 minutos a 1 hora cuando sentimos que mi hijo sale del quirófano gritando, un grito como llanto.

–Mamá, mamá me duele, no puedo abrir los ojos. Mamá ayúdame.

Lo sacan del quirófano, el médico me dice quédate tranquila, es por el efecto del anestesia, ya va a salir, lo sacan y lo llevan a la habitación.

Preludio de lo que sería para la madre de Matías el principio del infierno. Al llegar a la habitación, el niño nunca se tranquilizó, estaba morado, helado, llaman al médico, le diagnostican un broncoespasmo por lo que es ingresado a terapia. Optimistas los profesionales y sin mostrar preocupación alguna ante el cuadro del pequeño, le aseguran a María que por la noche ya recibiría el alta.

Llegó la noche y el alta nunca se dio. Matías seguía en el mismo estado, nunca reaccionó, quería abrir los ojos pero no podía, nos apretaba la mano, decía que le dolía la cabeza. En ese momento cuando le comentamos a la doctora Federica Castro lo que mi hijo sentía nos dijo que era por el anestesia a lo que nosotros le pedimos una tomografía pero nos dijo que no era necesario.

María y el papá de Matías ya perciben que algo no anda bien, cerca de la medianoche su hijo tiene un primer sangrado, el otorrinolaringologo que lo operó, Álvaro Enrique Páez, alega que es por la operación, que ya va a pasar.

Mi hijo tiene un segundo sangrado, algo más importante, sangra por la boca y la naríz. En ese momento nos sacan de la habitación, cierran la puerta y nos dicen que Matías está grave. Llaman al jefe de la terapia intensiva, el doctor Hilal, también llaman al neurocirujano, el doctor Aguad y luego de 18 horas le hacen una tomografía. No se la habían querido hacer porque supuestamente tenían que esperar que venga el técnico, también que se caliente la máquina, ante esto nosotros habíamos advertido que llamaríamos a un escribano para que certifique todo, es entonces cuando acceden a realizarla.

A todo esto mi hijo ya tenía la mitad del cerebro infartado.

Para los médicos y todo el personal del sanatorio el cuadro de Matías siempre se debió a la anestesia, siempre la misma y unísona respuesta y por eso sólo bastaba con esperar.

El neurocirujano nos dice; “papás, su hijo tiene la mitad del cerebro infartado, el motivo no lo sabemos, este es un caso que va más allá de la naturaleza, necesito que decidan que medida van a tomar porque Matías al tener el cerebro infartado sólo tienen dos opciones: o ponerle un catéter para medir la presión del cerebro o descomprimimos para ver qué es lo que tiene”.

María, en su ignorancia médica, delega, lógicamente, esa decisión en el doctor a lo que este le sugiere ir por la primera opción, el catéter.

Le pusieron el catéter y mi hijo tenía más de 50 de presión en el cerebro. Estuvo así cinco días hasta que el 25 de octubre, a las 6.30 de la mañana, falleció en el Sanatorio San Lucas. En ese momento no hicimos nada pero a partir de allí nos destrozaron la vida. A nosotros no nos avisaron que Matías había muerto, le dijeron a mis papás, a ellos le pidieron la ropa. Cuando mi hijo muere ellos llamaron a la policía, ninguno de los médicos dió la cara. El doctor que lo operó sacó la placa del consultorio ese mismo día, se van a cumplir 40 meses del fallecimiento de mi hijo y el médico nunca se comunicó con nosotros.

Nos decidimos e hicimos la denuncia porque esto es un caso que a Matías lo mataron, lo han asesinado, hicieron abandono de persona y hubo mala praxis.

Los papás de Matías realizaron la denuncia en la Fiscalía Tercera a cargo de la doctora María del Carmen Reuters quien decidió imputar al médico que operó al niño, Álvaro Enrique Páez, por Homicidio Culposo por Mala Praxis. La misma suerte corrieron las médicas terapistas, las doctoras Florencia Jerez y Federica Castro. La causa se encontraba con pedido de elevación a juicio, algo que había dado lugar el juez Francisco Pisa, a nada de conocerse la fecha hasta que la Cámara de Apelaciones, a través del vocal Eudoro Albo, decidió dar lugar al pedido de la defensa de los médicos desestimando la elevación a juicio, declarando la nulidad de la imputación de las dos médicas y apartando de la causa a la fiscal Reuters y al juez Pisa.

Juicio oral y publico para ALVARO ENRIQUE PAEZ, FLORENCIA JEREZ Y FEDERICA CASTRO.No pedimos nada que no nos…

Posted by Maria Luna on Monday, February 3, 2020

La causa volvió a foja cero teniendo como único imputado al doctor Páez. Ahora el Ministerio Público Fiscal es quien debe decidir a que fiscalía va. Fuente: Antena8

 

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