Seguinos en las redes:

30º
Domingo 29/11/2020
X
Sin Categoría

26/06/2018

Qué es el coeficiente tecnológico y por qué será fundamental para las sociedades del futuro

La innovación, la creatividad, el talento, la tecnología y el poder del Big Data se constituyen como una serie de postulados inevitables de nuestro presente.  Y, en el caso de la tecnología, hay una lista extensa de desarrollos que ya habitan entre nosotros: la inteligencia artificial, la robótica, la Internet de las cosas, los vehículos autónomos, la impresión 3D, la nanotecnología, la biotecnología, la ciencia de materiales, el almacenamiento de energía o la computación cuántica.

Como algo familiar parte de la cotidianeidad, la tecnología se debate en la actualidad desde las perspectivas de la ética, la economía, su gobernanza, el impacto social, la legalidad e incluso la filosofía. A partir de aquí, la sociedad debe hacer un uso responsable, además de la capacidad de adaptación y habilidad para amoldarse al mundo que viene.

Lo inexorable es aceptar que el mundo no será igual. Y aunque no se descifre magnitud, exponencialidad o cuan distantes nos encontremos de esa transformación, es una tendencia que ya está alterando radicalmente la forma de vivir, trabajar y en la forma en la que se relacionan las personas: la cuarta revolución industrial ha llegado y la discusión es como ese “coeficiente tecnológico” sea una oportunidad para maximizar el impacto positivo de la digitalización en el presente.

Una tecnología ética

Los dilemas están presentes, y la visión sobre el futuro divide a los expertos. Hay quienes se muestran más temerarios ante el poder tecnológico y quienes la entienden como una parte más del cambio de la sociedad hacia el futuro.

Los dilemas están presentes, y la visión sobre el futuro divide a los expertos (Getty)

En diálogo con Infobae, Martín Parselis, profesor e investigador de la Universidad Católica Argentina (UCA) y filósofo de la tecnología, explicó que “antes que otras formas que puede tener la relación entre los que producen tecnologías y nosotros hay una dimensión ética, entre un mismo y un otro”.

Este dilema que presenta el experto -que además acaba de presentar su libro Dar Sentido a la técnica, donde plantea el interrogante de si pueden ser honestas las tecnologías- quedó nuevamente visible en la polémica iniciada luego de que Google se involucrara con el Departamento de Defensa de los Estados Unidos en un proyecto para desarrollar inteligencia artificial para drones militares.

La posibilidad de esta colaboración, denominada “Project Maven”, despertó la reacción de alrededor de 4000 empleados de Google que firmaron un petitorio para que se abandone la iniciativa. Obligada por este reclamo, la tecnológica debió trabajar en el diseño de una carta con 7 principios éticos que regirán el uso de la inteligencia artificial en sus futuros proyectos.

El manifiesto presentado recientemente por Sundar Pichai, CEO de Google, se erige como un ejemplo de protocolo sobre los cuales se regirá I+D, en este caso para Google, pero que ocupa a todas las grandes tecnológicas, con valores como “la necesidad de un fin social benéfico del desarrollo” o que no genere la “creación de un sesgo injusto” que inocule diferencias raciales, sexuales en la toma de decisiones automatizadas.

Como un debate incipiente y que empieza a tomar los primeros esbozos de preocupación entre los expertos, Parselis señala que “estamos apenas arrancando, aunque desde un diagnóstico algo viejo”. Para el experto “las organizaciones pueden tener lineamientos éticos, aunque la prioridad hasta ahora es siempre la ley, ya que es la que puede exigirles”.

Resistencia tecnológica

La huelga recientemente anunciada por unos 50,000 trabajadores de hoteles y casinos de Las Vegas, frente al temor de ser reemplazados por robots, podría ser una de las fenómenos más anticipatorios.

Cuantas más profesiones sean “automatizables” –como ocurrirá por ejemplo con contadores, abogados, periodistas, bancarios, taxistas, entre otras – se verá una creciente ola de protestas anti-tecnológicas en todo el mundo.

“La noticia podría ser parte de un creciente movimiento global de resistencia contra la automatización del trabajo”, acepta considerar Fernando Zerboni, profesor de la Escuela de Administración y Negocios de la Universidad de San Andrés, en diálogo con este medio.

Según analiza el ingeniero y PhD en management por la Universidad de Navarra, España, “los principales desafíos llegan en la medida que va pegando la transformación, siendo primero la incorporación de esa tecnología”. Para el consultor “una vez que se da este proceso, los problemas se van naturalizando, pasando a ser cambios en estructuras, habilidades de las personas, y finalmente cambios en los procesos de trabajo”.

La transformación va ir cambiando a la sociedad, en algunos casos de manera dramática, pero al mismo tiempo va a generar nuevas formas de trabajo (Getty)

Ya hemos visto protestas de taxistas en ciudades como París, Madrid, Río de Janeiro o Buenos Aires contra Uber y otras empresas de tecnología que han sacudido la industria del transporte y que se considera, “solo fueron el puntapié de esta resistencia”.

Como otros expertos, Zerboni también concibe el momento como la cuarta revolución industrial. En ese sentido explica que “la transformación va ir cambiando a la sociedad, en algunos casos de manera dramática, pero al mismo tiempo va a generar nuevas formas de trabajo, cosas que no nos imaginamos como pasó en otras revoluciones industriales”.

Y concluye: “Lo que es más difícil de predecir y determinar son los trabajos”.

¿Está la sociedad preparada para este cambio?

“Dado el contenido de la dimensión técnica, y lo amigable o no que pueda ser para incorporarla, es probable que las personas sean incapaces de usar la mayoría de los artefactos que nos rodean si no tienen interfaces sencillas e intuitivas de operación”, explica Martín Parselis en su libro.

La facilidad de operación es deseable no sólo en términos de confort y productividad, sino en la posibilidad de que todos estén incluidos, no por la accesibilidad, sino por la comprensión y el impacto que tendrá en el desarrollo de la vida.

Desde una mirada científica, María Roca, sub-directora del Departamento de Neuropsicología y Rehabilitación de la Fundación INECO, comparte este debate. “Esta preocupación también llega, como todos sabemos a la vida de hoy envuelta en una revolución tecnológica que conlleva nuevas formas de procesar la información y de comunicarse“, explica a Infobae.

La forma en la que nos comunicamos, en la que pagamos las cuentas, en la que accedemos a la información que necesitamos ha cambiado tremendamente con el uso de nuevas tecnologías. Para Roca, “el hecho de que millones de personas que crecieron en una era pre-digital queden aisladas de su uso es un problema que hay que enfrentar”.

El adulto mayor que no opera con nuevas tecnologías comienza entonces a quedar aislado (Getty)

“Sólo para mencionar un ejemplo básico, se ha reportado que más de la mitad de los adultos mayores no usa el cajero automático por sí solos y muchos de ellos consideran que su funcionamiento es complicado”, explica Roca. La última encuesta de calidad de vida de los mayores del INDEC así lo confirma.

“El adulto mayor que no opera con nuevas tecnologías comienza entonces a quedar aislado y el aislamiento, en este grupo conlleva problemas de salud y depresión”, dicen los expertos.

Por último, según la doctora de la Fundación INECO “para que seamos una sociedad realmente inclusiva es necesaria la adaptación de tecnologías y la generación de campañas de información que disminuyan la brechaentre la tecnología y las generaciones, la más sensible la de adultos mayores”.

Índice de Preparación Digital

El período actual no es la continuación del precedente, sino una fase completamente distinta, ya que hay una variable que lo cambia todo, la velocidad. Esto es un problema de gobernanza y de gobiernos.

Con el fin de descubrir cómo están las diferentes naciones del mundo preparadas para maximizar los efectos positivos de la tecnología, el índice de Preparación Digital (DRI, por sus siglas en inglés) es un estudio de reciente publicación que muestra cómo están preparadas 118 naciones en esta materia.

El estudio analiza siete componentes: infraestructura digital, adopción de tecnología, capital humano, necesidades básicas, facilidad para hacer negocios e inversión del gobierno.

Argentina recibió un coeficiente de 12.53, y la ubica en la calificación intermedia en materia de preparación digital denominada ‘Acelerar’. Esta categoría la describe como una nación con capacidad para aprovechar la tecnología digital y lista para aumentar su ritmo de innovación.

Para Cisco, empresa tecnológica que realizó el estudio junto a Gartner Research, la importancia de que los países tengan una buena reputación digital radica en que este factor les permite mantener su competitividad, aumentar su Producto Bruto Interno, fomentar la innovación y crear nuevos puestos de trabajo.

A nivel mundial los 5 países mejor puntuados son: Estados Unidos (20), Singapur (18.30), Países Bajos (17.89), Reino Unido (17.84) y Alemania (17.68). Por otro lado, los menos preparados en materia tecnológica son: República Centroafricana (5.89), Sierra Leona (6.40), Eritrea, Liberia, Madagascar (6.62), Nigeria (6.82) y Chad (6.85).

 

 

 

Fuente: Infobae