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06/12/2021

El Papa pidió que Europa logre un acuerdo para distribuir migrantes

En diálogo con periodistas en el vuelo de regreso desde Atenas hacia Roma, Francisco afirmó que "no es fácil acoger a los migrantes, resolver el problema. Pero si no lo resolvemos, corremos el riesgo de hacer naufragar la civilización".

El papa Francisco reclamó este lunes que los líderes europeos "se pongan de acuerdo" para la distribución de migrantes entre los países del continente, al regresar al Vaticano luego de su gira de cinco días por el Mediterráneo para visibilizar la problemática inmigratoria de la región. 

"Diré esto: todo gobierno debe decir claramente 'puedo recibir tanto', porque los gobernantes saben cuántos migrantes pueden recibir. Están en su derecho. Esto es cierto. Pero los migrantes deben ser acogidos, acompañados, promovidos e integrados", reclamó el pontífice en diálogo con periodistas en el vuelo de regreso desde Atenas hacia Roma. 

El Papa cerró este lunes su gira de cinco días por Grecia y Chipre durante la que reclamó a Europa "derribar los muros" hacia los inmigrantes, con duras advertencias sobre un "naufragio de la civilización" si no hay una respuesta global a lo que consideró "un problema del mundo". 

"Si un gobierno no puede acoger a más de un número determinado, debe dialogar con otros países, que se ocupen de los demás, cada uno de ellos. Por eso es importante la Unión Europea, porque puede hacer que haya armonía entre todos los gobiernos para la distribución de los migrantes", aseveró Jorge Bergoglio. 

En ese marco, Francisco citó los casos de Chipre, Grecia y las islas italianas de Lampedusa y Sicilia, puertos de entrada a continente europeo de la mayoría de personas que atraviesa el Mediterráneo desde Medio Oriente o el Norte de África. 

"Los migrantes llegan y no hay armonía entre todos los países para enviarlos aquí, o allá. Falta esta armonía general", reclamó el pontífice, en línea con los reclamos de los países del Sur europeo que piden políticas de distribución de las personas en cumplimiento de las normas a la libre circulación interna establecida por el Tratado de Schengen. 

"Si no se integra a un inmigrante con educación, con trabajo, con cuidados, se corre el riesgo de tener un guerrillero, alguien que luego hace esas cosas"; agregó luego tras recordar la tragedia de Zaventen, en Bélgica. 

"No es fácil acoger a los migrantes, resolver el problema. Pero si no lo resolvemos, corremos el riesgo de hacer naufragar la civilización", emplazó el pontífice. Para esa tarea, el Papa reclamó "que los representantes de los gobiernos europeos se pongan de acuerdo". 

Durante la gira, el pontífice regresó este domingo a la isla de Lesbos, convertida en símbolo de la situación inmigratoria continental, y a la que ya había visitado en abril de 2016 durante otro pico en las recurrentes tensiones europeas por la distribución de las personas que llegan a los países del Sur. 

En el diálogo de media hora a bordo del avión papal, Francisco reiteró ante los periodistas, entre ellos un enviado de Télam, su oposición a la construcción de muros en el continente para tratar de frenar la llegada de personas. "Diré esto sobre la gente que impide la migración o cierra las fronteras. Ahora está de moda hacer muros o alambradas. Es habitual hacer estas cosas para evitar el acceso", criticó el Papa. 

Mientras la situación en la frontera oriental europea se tensa cada vez más por los migrantes que buscan entrar desde Bielorrusia a Polonia, Francisco aseveró que "los que construyen muros pierden el sentido de la historia, de su propia historia, de cuando eran esclavos de otro país". 

"Los que construyen muros tienen esta experiencia, al menos una gran parte de ella: la de haber sido esclavos. Y si llega una oleada de inmigrantes así, no se puede gobernar", agregó. 

Por otro lado, luego de haber advertido en Grecia por un "retroceso" democrático a nivel global, el pontífice profundizó y argumentó su llamada de atención. "La democracia es un tesoro, un tesoro de civilización, y debe ser custodiado. Y no sólo custodiado por una entidad superior, sino custodiado entre los mismos países", sostuvo. 

"Hoy tal vez veo dos peligros para la democracia: uno es el del populismo, que está un poco por aquí y otro por allá, y que empieza a mostrar las uñas", analizó. 

"Por otra parte, se debilita la democracia, entra en un camino en el que lentamente se debilita cuando se sacrifican los valores nacionales, se diluyen hacia un imperio, una especie de gobierno supranacional, y esto es algo que debe hacernos reflexionar", convocó. 

"La democracia se debilita por el peligro del populismo, que no es popularismo, y por el peligro de estas referencias a los poderes económicos y culturales internacionales", sentenció en esa línea.