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Política

27/09/2021

El Gobierno no logra dejar atrás la tensión interna después de la crisis política

Pese a la intención del oficialismo de volcarse de lleno a una agenda positiva, los contrapuntos internos después de la derrota en las PASO sigue desgastando la estructura peronista

El ex ministro de Educación Nicolás Trotta cuestionó al Presidente

Todo pasa, rezaba el anillo que tenía en su dedo meñique izquierdo el histórico presidente de la AFA Julio Grondona. En algún momento, de alguna manera, pasa. Pasan las internas, las discusiones, los resquemores. Nada es estático, todo fluye.

En el peronismo del 2021 intentaron imponer esa lógica después de la dura derrota electoral en las PASO, y sobre todo luego de la crisis desatada por el brusco movimiento interno de renuncias auspiciado por Cristina Kirchner, pero a duras penas pudieron calmar por unos días los reproches internos. No todo pasa.

Este domingo la reaparición del ex ministro de Educación, Nicolás Trotta, corrido del Gobierno en el último recambio ministerial, rompió la tranquilidad construida con el esfuerzo de varios ministros. En una entrevista radical contó que acató órdenes del Jefe de Estado con las que no estaba de acuerdo, como la suspensión de presencialidad en las escuelas en la segunda ola de COVID-19; que no tenía diálogo con el Presidente desde que Fernández defendió a la profesora K y que lo sorprendió su salida del Gabinete.

Trotta fue, hasta ahora, el único ex ministro que cuestionó a Fernández. Durante su gestión quedó expuesto en varias oportunidades por el discurso desacoplado entre el Jefe de Estado y sus ministros. La última vez fue la posición pública del Gobierno frente al violento adoctrinamiento de una profesora a su alumno sobre los gobiernos kirchneristas y el de Mauricio Macri. Trotta la castigó y le abrió un sumario. Fernández relativizó la situación y defendió a la docente. Uno blanco y el otro negro. Ambos del mismo gobierno.

“La sociedad tenía depositada en nuestro Gobierno una expectativa que no se dio en la realidad. En términos objetivos no se cumplió”, explicó el ex funcionario. El ex ministro mandó la factura a la Casa Rosada diez días después de enterarse que lo habían sacado del Palacio Pizzurno. Se desconoce si habrá respuesta.

A nadie dentro del peronismo le conviene seguir subiendo la tensión. Es lo que buscan desde hace poco más de una semana. Dejar atrás los conflictos, concentrarse en una campaña más territorial y generar mayor empatía con el electorado. Nada de conventillo político. Pero no pueden. Porque hay demasiadas voces enemistadas que se vuelven incontrolables.

En el Frente de Todos buscan quitarle peso a cada discusión interna. A esta altura es casi un acto reflejo. “Es parte de la tensión que existe en cualquier coalición”, resaltó un funcionario nacional frente a los sucesivos contrapuntos peronistas. Todo pasa. Otra vez. Es la idea.

La intención siempre es mostrar que son solo discusiones que se saldan rápidamente y que tienen que ver con la fogosidad del debate político. Quizás la mejor frase que lo defina sea la que utiliza el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández: “Hay dos cosas que no me gustan tibias: el mate y el peronismo”.

Lo de Trotta se suma a otros cruces que ha tenido el oficialismo en los últimos días. Uno de los más destacados fue el del ministro de Economía, Martín Guzmán, con Cristina Kirchner. La Vicepresidenta dijo en su última carta que el Gobierno realizó un ajuste fiscal. Guzmán le respondió con simpleza: “En la Argentina no hubo un ajuste fiscal, ha habido una política fiscal expansiva”.

Si el debate hubiese sido entre dos ministros, el contrapunto no hubiera tenido tanta relevancia. Pero fue Guzmán, el dirigente apuntado por el kirchnerismo y al que le hicieron morder el polvo desautorizando su orden de despedir al secretario de Energía, Federico Basualdo, contradiciendo a la Vicepresidenta, quien una semana atrás dejó en claro el poder de fuego que tiene.

En otra arteria de la coalición de gobierno se enfrentaron Máximo Kirchner y Héctor Daer. El líder de la CGT, alineado con Alberto Fernández, había cuestionado las renuncias masivas del kirchnerismo y le había pedido al Presidente “encontrar los caminos conducentes para la institucionalidad”.

El fundador de La Cámpora respondió hace ya varios días: “Hay que pensar antes de hablar, uno tiene responsabilidades”. No le gustó que apuntaran contra su madre dejando entrever que había puesto en riesgo las instituciones con la presión ejercida sobre el Jefe de Estado.

Daer no se quedó callado y reflotó la discusión este fin de semana. “En momentos críticos y a pocos días de un resultado adverso, los análisis sobre las causales hay que hacerlos con mayor aplomo y no poniéndole vértigo al Gobierno. Gracias a Dios, superamos la crisis”, sostuvo.

Fuente: Infobae