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Economía

16/09/2021

El “lado oscuro” del plan del Gobierno para “poner plata” en los bolsillos de la clase media

¿Emisión, brecha e inflación? Las medidas que se anunciarían para recomponer los ingresos pueden generar efectos no deseados sobre variables económicas como la cotización del dólar y la dinámica de precios.

Antes de la catarata de renuncias por parte de funcionarios, el Gobierno estaba enfocado en preparar anuncios económicos para este jueves, con los que buscaba mejorar los ingresos de la clase media y de los sectores más vulnerables de la sociedad.

Con ellos, la administración de Alberto Fernández apostaba a recomponer el ingreso y aumentar el caudal de votos en noviembre. Ahora bien, ¿de dónde saldrán esos pesos que llegarán a los bolsillos?

Una porción menor se podrá obtener con las colocaciones de deuda que el Tesoro hace en el mercado, en moneda doméstica. Sin embargo, en agosto los inversores ya se mostraron reticentes a tomar los bonos que ofreció el Ministerio de Economía. La cartera depende de ellos no solo para financiar sus gastos sino también pare renovar deuda emitida anteriormente.

Ante las pocas chances de financiar la nueva versión del “plan urnas” con bonos, los economistas apuntan que lo más probable es que una parte de ellos provengan directamente de la emisión monetaria, es decir, el proceso por el cual el Banco Central (BCRA) libera nuevos billetes al sistema financiero.

La entidad que conduce Miguel Pesce tiene varias vías para inyectar dinero. En el caso de tener que financiar nuevas asistencias o programas sociales, como así también cuando el Tesoro necesita cubrir algún “bache” en su presupuesto, el BCRA le envía pesos mediante una transferencia de utilidades (una suerte de ganancia que el organismo obtiene y le remite al Tesoro) o de adelantos transitorios (préstamos) al Gobierno central.

Esa emisión de nuevos pesos (monetaria) se sumará a la que ya hubo desde el inicio de la pandemia para fondear gastos extraordinarios. Solo en 2021, el BCRA emitió $190.000 millones por adelantos transitorios y otros $660.000 millones por transferencia de utilidades.

Los límites del plan oficial

El principal problema que tiene el plan del Gobierno para emitir billetes es que los argentinos no quieren quedarse con esos pesos en la mano (es decir, la demanda de dinero está baja). Tampoco los colocan en plazos fijos bancarios, que ofrecen tasas que pierden contra la inflación. Entonces, los destinan a comprar bienes o a cambiarlos por dólares.

Es decir, los pesos que se ponen “en el bolsillo de la gente” terminan siendo combustible para la inflación -que en agosto perforó el 3% por primera vez en un año- o para la brecha cambiaria. “En la urgencia de la política, dada la derrota electoral, no me quedan dudas de que la prioridad de la política va a ser poner plata en la calle, tirar de la cuerda del déficit y la emisión”, consideró Federico Furiase, economista de Anker.

"Esa estrategia obviamente genera el riesgo de ponerle un piso alto a la inflación, en un contexto de reapertura de paritarias y sin ancla para los precios. Además, puede pasar rápidamente factura en la brecha con el dólar contado con liquidación o Mep si al mismo tiempo no hay un avance significativo en las negociaciones con el FMI. Esa es la clave”, agregó.

Para Fernando Baer, economista de Quantum Finanzas, los efectos de la emisión monetaria se podrían sentir más rápido en la distancia entre las cotización oficial y paralela del dólar que en la inflación. “No hay tiempo para que se materialice sobre la inflación la expansión monetaria que sobrevendría al mayor gasto electoral esperado para estas semanas. Pero sí podría afectar al tipo de cambio libre y a las expectativas”, dijo.

Y explicó: “En ese caso, contener presiones cambiarias implicaría perder reservas por intervención en el mercado libre de cambios. Eso retroalimenta el proceso de caída en la demanda de dinero y presiones. Es una situación de desequilibrio importante. Por ello, el margen para impulsar expansión fuerte del gasto es acotado”.

En un entorno de poca demanda de pesos, el BCRA se ve obligado a volver a absorber el excedente para bajar la presión sobre los precios y los dólares paralelos. Para lograrlo, coloca deuda entre los bancos a través de dos instrumentos: pases y Leliq, cuyo stock actual supera los $4 billones.

Por ellos, paga una tasa -como haría cualquier entidad financiera al tomar depósitos- que retroalimentan la dinámica. Según los cálculos de Furiase, el organismo emite unos $120.000 millones por mes en concepto de intereses y luego debe volver a aspirarlos para controlar su influencia sobre la inflación y el dólar paralelo.

En ese marco, las medidas que apuntan a captar más votos para noviembre pueden terminar desafiando todavía más el delicado equilibrio macroeconómico en el que se mueve el Gobierno.

Fuente: TN