Se acerca el debut de la Selección en el Mundial femenino: qué esperar del equipo

El conjunto nacional jugará su cuarta Copa del Mundo en Australia-Nueva Zelanda 2023. Cuáles son los desafíos en un torneo que puede ser histórico
domingo 23 de julio de 2023
Qué se puede esperar de la Selección argentina en el Mundial de Australia-Nueva Zelanda 2023
Qué se puede esperar de la Selección argentina en el Mundial de Australia-Nueva Zelanda 2023

Cada Mundial femenino es una nueva oportunidad para que aquellos fanáticos que no suelen seguir la rama de mujeres se acerquen a verlas y, por supuesto, a alentarlas. La Selección argentina está a horas de debutar ante Italia en Australia-Nueva Zelanda 2023, una competencia en la que buscará mostrar su mejor versión para intentar hacer historia. En ese marco, ¿qué se puede esperar del equipo de Germán Portanova y dónde debe ponerse la vara para evaluarlo?

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Probablemente Argentina no sea campeón del mundo. Y no se trata para nada de un pensamiento pesimista, sino de un análisis realista. Lo dicen las jugadoras y lo recalca el cuerpo técnico: la meta es ganar el primer partido en este tipo de torneos y, eventualmente, soñar con un pase a octavos de final que sería un logro sin comparación hasta el momento.

Es necesario que el fervor por la consagración de los varones en Qatar 2022 no nuble el juicio a la hora de evaluar el desempeño de las mujeres. En primer lugar, hay que entender que la Selección argentina nunca ganó ningún partido en la historia de los mundiales femeninos. Tanto en Estados Unidos 2003 como en China 2007 perdió todos sus compromisos y, en su regreso a la máxima competencia en Francia 2019, alcanzó su mejor desempeño de todos los tiempos al sumar sus primeros puntos con los empates ante Japón (0-0) y Escocia (3-3).

El conjunto albiceleste, además, aún está lejos de ser una potencia en el fútbol femenino. Actualmente, ocupa el puesto número 28° en el ranking FIFA. En el Grupo G enfrentará a Italia (16°), Sudáfrica (53°) y Suecia (3°).

Yamila Rodríguez es una de las grandes figuras del equipo. (Foto: REUTERS/David Rowland)

Para saber por qué el equipo nacional todavía no ocupa un lugar de privilegio es necesario mirar hacia atrás y no solo comprender los obstáculos que existieron en el pasado, sino también identificar cuáles son las claves que permitirán apostar a un mejor futuro.

La pesada herencia

Cuando el fútbol masculino ya tenía décadas de desarrollo en la Argentina, la rama femenina aún era ignorada. Recién en 1991 empezó a estar bajo la órbita de la AFA, pero tardó muchos años más en ocupar un lugar real en la agenda de preocupaciones (y ocupaciones).

Por esos tiempos, además, aún había obstáculos sociales y culturales que hacían que las nenas no tuvieran lugares para jugar al fútbol (clubes o escuelitas) y que las adultas que lo hacían fueran señaladas negativamente. Todo eso conspiró contra el desarrollo de la disciplina.

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Al Mundial pasado, la Selección argentina llegó con una generación de futbolistas que habían crecido jugando de manera informal con varones. Muchas de ellas, por la falta de lugares para nenas y jóvenes, habían tardado muchos años en entrar al deporte, perdiéndose así una etapa clave para su formación.

Además, en cuanto a lo institucional, el panorama era complejo: antes de lograr la clasificación a Francia 2019, el equipo había atravesado momentos muy difíciles. Entre 2015 y 2017, de hecho, directamente no había existido (en ese período no tuvo entrenador ni competencias).

Estefanía Banini, una histórica del equipo nacional que durante años fue marginada por pedir un cambio de DT (Foto: REUTERS/David Rowland)

Al volver a la actividad, las jugadoras tuvieron que hacer un paro para que la AFA les pagara los viáticos y ya en la Copa América 2018 recurrieron a una protesta pública con la mítica pose del Topo Gigio para exigir ser escuchadas y así conseguir mejores condiciones de trabajo. Pedían, nada más ni nada menos, ser reconocidas y valoradas como representantes de un combinado nacional.

A pesar de todo este recorrido repleto de obstáculos y trabas, la garra y el amor propio de las jugadoras hizo que Francia 2019 fuera un Mundial para el recuerdo. Ese torneo también significó un interesante punto de partida en cuanto a visibilidad y difusión.

Las fortalezas y debilidades de un equipo con todo por ganar

A Australia-Nueva Zelanda 2023, la Selección femenina llega con los beneficios que le dio haber podido conquistar varios derechos gracias a sus luchas. Los reclamos por un cambio de entrenador fueron escuchados y en 2021 llegó Germán Portanova para suceder a Carlos Borrello. Además, el equipo jugó todas las fechas FIFA y pudo tener roce internacional.

Las jugadoras ya no duermen en los micros durante las giras ni usan las camisetas que descartan los varones (y que son tres talles más grandes). Actualmente viajan en avión, se alojan en hoteles de primera línea y hasta tienen su propio vestuario en el predio de la AFA en Ezeiza. La marca que viste a la Selección les hizo un modelo de casaca propio y fueron ellas las encargadas de presentarlo (no las modelos que lo hacían hasta hace algunos años).

Todos estos avances van construyendo una base sobre la cual se puede construir. Pero se trata de un proceso y los resultados no son inmediatos. Hay que tener paciencia.

Argentina cuenta con grandes futbolistas a nivel técnico y muchas de ellas juegan en ligas importantes como las de España, Brasil o México. Sin embargo, una de las mayores falencias aún está en la parte física y ese será uno de los grandes factores a tener en cuenta en esta Copa del Mundo.

En ese sentido, el entrenador Portanova tendrá que lograr plasmar su idea de juego que se caracteriza por la vocación ofensiva, aunque también deberá ser flexible y mostrar cierto pragmatismo para enfrentar a rivales que en los papeles se presentan como superiores.

Qué se puede esperar de la Selección argentina en el Mundial de Australia-Nueva Zelanda 2023 (Foto: Stefanía León - Prensa AFA)

Estefanía Banini, Florencia Bonsegundo, Daiana Falfán, Lorena Benítez y Yamila Rodríguez serán algunas de las jugadoras a seguir detenidamente. También hay nombres interesantes entre las exponentes de la nueva generación: Paulina Gramaglia y Chiara Singarella son algunas de ellas.

A favor de la Selección juega el talento, el temple y la garra que caracteriza a los equipos albicelestes. En contra, el tardío desarrollo de la disciplina -con las consecuencias que llegan hasta la actualidad- y la cuestión física.

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Todo está por verse a partir de este lunes cuando, a las 3 de la madrugada (hora argentina), la árbitra marque el inicio del encuentro y la Argentina se mida ante Italia el estadio Eden Park de Auckland. Ya no habrá más tiempo de especulaciones y será la hora de la verdad. Será momento en el que, por fin, las jugadoras buscarán esos tres puntos que podrían grabar sus nombres en la historia grande del fútbol femenino nacional. Ni más, ni menos./TN