“Vení a buscarlo, tiene olor a podrido”

Una mujer usaba a su perro de “alarma” y cuando el perro apareció lastimado, fingió que no lo conocía y pidió a rescatistas que se lo llevaran.
martes 25 de julio de 2023
“Vení a buscarlo, tiene olor a podrido”
“Vení a buscarlo, tiene olor a podrido”

Lo conoció a través de un mensaje de WhatsApp. Una persona le escribió y envío fotos de un perro aparentemente adulto que yacía en la vereda de su casa. Estaba extremadamente flaco y con una herida llena de larvas. “Esta persona me exigía que me apurara: según sus propias palabras, el perro tenía un olor a podrido insoportable”, recuerda Antonella Recanatesi, conocida en la provincia de Córdoba, en Argentina, por rescatar y ayudar a los animales víctimas del maltrato, el desamparo y la vida en la calle.

Rápidamente buscó ayuda y fue a buscarlo. Al llegar lo encontraron tendido en el suelo, sin fuerzas y muy flaco. Llevaba días sin comer. “En ese momento, mientras buscábamos mantas en el auto para poder mover al animal entendimos que la persona que nos había llamado estaba mintiendo. Nos había dicho que el perro había aparecido en la vereda de la noche a la mañana. Nos resultó extraño. Jamás habíamos visto algo semejante, la herida era profunda. Las moscas habían hecho un nido y el perro tenía larvas hasta en el pene. Tuve que llevarlo en brazos hasta el auto porque estaba tan débil que no hubo forma de lograr que se incorporara por sus medios. Ese mismo día quedó internado con fiebre, anemia y las defensas por el suelo”.

“Estaba agotado, solo quería dormir”

Lo llamaron Tacuba. Los primeros días permaneció internado hasta que le dieron el alta y estuvo en condiciones para poder ingresar al Hogar Perrhijos que con mucho esfuerzo Antonella lleva adelante. Se lo veía agotado. Solo quería dormir y comer. Luego de siete días y gracias a la medicación, la alimentación y la contención que le brindaron en el refugio, comenzó a mostrarse más activo.

Había llegado el momento de comenzar con los paseos en manada y compartir tiempo y espacio con otros de su especie. “Cada día se lo veía más confiado. Se notaba que disfrutaba y lo hacía saber”. Una vez que Tacuba logró un peso saludable, fue a un hogar transitorio. “Lamentablemente no contamos con gran espacio y teníamos más vidas por rescatar y acompañar”.

“Lo usaban de alarma para que cuidara la casa”

Durante ese tiempo, Antonella recibió un nuevo llamado que le permitió, de alguna manera, confirmar lo que había sospechado en un principio sobre la alarmante situación en la que había encontrado a Tacuba. “Me contactó un vecino del lugar donde rescatamos a Tacuba. Me contó que el perro había estado dos años sobreviviendo en la calle con lo que le daban de comer algunos vecinos del barrio. El detalle más triste era que la mujer que nos había escrito para pedirnos que lo buscáramos era nada más y nada menos que su humana responsable. A Tacuba lo usaba de alarma cuando ella viajaba. Lo dejaba dentro de su domicilio y también deambular sin supervisión. Así fue como Tacuba terminó lastimado, por la irresponsabilidad de esa persona”.

“Tacuba obtuvo amor y respeto”

Sin embargo, ya era tiempo de dar vuelta la página y empezar a escribir la nueva historia de Tacuba, un perro que ahora había recuperado su dignidad. Mica y su mamá seguían su historia desde el momento del rescate y se comunicaron constantemente para saber cómo avanzaba su recuperación. También mostraron muchas ganas de adoptarlo y se convirtieron en la familia que el perro merecía. Hoy Tacuba vive el sueño de muchos que no pudieron salir adelante.

“Hoy lo vemos tomando sol panza arriba, disfrutando del aire de sierras y la tranquilidad que lo rodea. Me voy a dormir satisfecha y agradecida con toda la gente que se involucró, que ayudó en su traslados, hogares transitorios y aportes para ayudar a pagar su internación cuando más lo necesitaba. Tacuba es un animal maravilloso que, a pesar de haber sido ignorado y utilizado sigue dando amor a quienes le entregan su cariño. Creo que él nos enseña que todo lo que das vuelve. Él finalmente obtuvo lo que estuvo dando todos estos años: amor y respeto”.