Los 5 paisajes secretos de la Argentina que vale la pena conocer

De Jujuy a Catamarca, Chubut, Mendoza y Tierra del Fuego, dónde están y cómo visitarlos
martes 15 de agosto de 2023
Los 5 paisajes secretos de la Argentina que vale la pena conocer
Los 5 paisajes secretos de la Argentina que vale la pena conocer

La Argentina atesora a cada paso paisajes deslumbrantes, que sorprenden y asombran a cada paso. Algunos, como las Cataratas del Iguazú, la Quebrada de Humahuaca, el glaciar Perito Moreno o los rincones de las sierras cordobesas, son bien conocidos, visitados por miles de turistas cada año.

Pero hay otros que, pese no ser menos impactantes, y tal vez por no encontrarse en los principales destinos del país, pasan mucho más desapercibidos, y de alguna manera ahí radica un encanto extra: paisajes impresionantes que se pueden disfrutar casi sin gente, lejos de las aglomeraciones que caracterizan a otros destinos.

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Aquí, un paseo por cinco de esos paisajes “ocultos”, o simplemente no tan conocidos: de uno de los mayores campos de conos volcánicos del mundo, en Mendoza, a un bosque de troncos petrificados en un desierto de colores en Chubut; de un valle “marciano” en la Puna jujeña a las desoladas costas fueguinas y la historia de un barco encallado, o increíbles formaciones rocosas en las alturas de los Andes catamarqueños.

Solo algunos de los muchos espectaculares paisajes que “se esconden” en las geografías de la Argentina, y que vale la pena conocer. Cuáles son, dónde se encuentran y cómo visitarlos. Aquí, toda la info para no perdérselos.

  1. La Payunia (Mendoza)

Luego de conocerlo, más de uno se pregunta por qué no está entre los principales destinos del país, y por qué la mayoría de quienes visitan Mendoza lo pasan de largo y se pierden un tesoro inigualable: 450 mil hectáreas convertidas en una reserva que resguarda uno de los mayores campos volcánicos del planeta, con casi 900 conos volcánicos.

Por momentos, caminar sobre ese terreno yermo cubierto por oscuras rocas surgidas hace millones de años de las entrañas de la tierra es como hacerlo sobre la Luna, una Luna negra salpicada aquí y allá por campos piroclásticos de distintos colores y coladas de basalto.

Muchos lo califican como “un viaje a otro planeta”, aunque es en realidad un viaje en el tiempo, a la creación de la Tierra, que recuerda la intensa actividad que convulsionó la zona cordillerana hace millones de años.

El nombre del lugar proviene del término pehuenche “Payen”, que refiere a un lugar donde hay cobre, y además de las extensas planicies de lapillis y lavas oscuras, se pueden ver rastros de la colada (“río”) de lava más grande del mundo, que se extiende por 181 km y llega hasta la provincia de La Pampa.

Mendoza busca que el lugar sea declarado Patrimonio Natural Mundial por la Unesco

Entre los cientos de conos volcánicos destacan especialmente el Payún Matrú, con su inmensa caldera de 9 km de diámetro y una laguna en el centro -hay una excursión que asciende a su cima-, y el Payún Liso, que se eleva hasta 3.680 msnm. Otro sitio imperdible es el que acumula decenas de esferas de distinto tamaño, comprensiblemente conocido como “Campo de Bombas”.

Mendoza busca que el lugar sea declarado Patrimonio Natural Mundial por la Unesco, y argumentos no le faltan.

Cómo llegar. El ingreso a La Payunia está 150 km al sur de Malargüe por la ruta 40. Se visita con guías autorizados por la Dirección de Turismo de Malargüe; se pueden hacer trekkings, safaris fotográficos, avistaje de fauna, cabalgatas y travesías en 4x4. La mejor época es de noviembre a abril, aunque la excursión desde Malargüe se hace todo el año, excepto si nieva.

  1. Valle de la Luna (Jujuy)

Si se maravilló con Ischigualasto, el famoso Valle de la Luna de San Juan, este “otro” valle lunar no lo va a decepcionar. En un recóndito rincon de la Puna, casi en el límite con Bolivia y a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar, a este Valle de la Luna también lo llaman Valle de Marte, tal vez un nombre más acertado, porque entre sus curiosas formaciones predominan los tonos rojizos y grises.

Entre formas talladas sobre el suelo de distintos tipos de arcillas, rodeadas por basaltos, escoria y lava gris y negra, destacan farallones de origen volcánico de hasta 800 metros de alto, además de domos, quebradas y columnas, en un paisaje agreste y desértico que los minerales tiñeron de colores; de los grises a los verdes, de varios tonos de rosa a naranja, rojo o carmesí. Un espectáculo.

El pueblo más cercano es Cusi Cusi, donde hay alojamiento y provisiones. También hay una hostería básica frente el valle, y otro hospedaje en Paicone, 19 km al norte por la ruta nacional 40.

Muy cerca del lugar está el pueblo de Cusi Cusi, donde hay alojamiento y provisiones. Foto Shutterstock

Cómo llegar. El Valle de la Luna está junto a la ruta 40. Desde Abra Pampa son 127 km por la ruta provincial 7 hasta Laguna de Pozuelos, RP 70 a Liviara y RN 40. Desde La Quiaca, 140 km por la 40. Es recomendable un vehículo 4x4 y llevar reserva de combustible. Las mejores épocas son primavera y otoño (en invierno es muy frío y en verano las lluvias pueden complicar el camino).

  1. Cabo San Pablo (Tierra del Fuego)

Un sitio que deslumbra por su inmensidad y porque cuenta la fascinante historia del Desdémona, un barco que en septiembre cumplirá 38 años encallado en estas costas del centro-este de Tierra del Fuego.

La zona se puede recorrer por dos senderos de trekking. Foto Turismo Tierra del Fuego.

Una escenario de belleza inhóspita, inabarcable; dos faros -uno de 1945, construido por la Armada y cerca del derrumbe, y otro más nuevo, encaramado en las alturas del cabo-, y allí abajo, sobre la arena, los restos del Desdémona.

Este barco, construido en Alemania en 1952, zarpó en 1985 de Buenos Aires a Comodoro Rivadavia y de allí a Tierra del Fuego, con 20 tripulantes y una carga de 20 mil bolsas de cemento.

En el viaje de regreso, con un motor averiado, no pudo luchar contra el viento y las olas fueguinas, y tocó fondo en el cabo San Pablo. La popa dio contra una restinga que agujereó el casco y el agua comenzó a inundar las bodegas. Dice la historia que entonces el capitán, Germán Prillwitz, varó intencionalmente el barco en la playa para salvar a la tripulación.

Se llega por ruta provincial A, que se interna en el ecotono, zona de transición entre la estepa del norte fueguino y la cordillera del sur, hasta un estacionamiento desde donde parten dos circuitos de trekking de baja dificultad.

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El Sendero del Faro cuenta con cartelería informativa y bancos de madera para descansar y admirar el paisaje, y llega hasta un mirador con vistas panorámicas a la bahía, los acantilados y el náufrago. El Sendero de la Playa, que parte a mitad de camino de la senda al faro, en 1,5 km (una hora ida y vuelta) llega hasta la playa y, con marea baja, permite llegar hasta el oxidado casco.

Justo enfrente, sobre la costa, hay dos campings donde armar la carpa o pasar el día, y a lo largo de la ruta A, estancias con alojamiento.

Cómo llegar. Cabo San Pablo está a 120 km de Río Grande, 175 de Ushuaia y 81 de Tolhuin por RN 3 y luego RP “A” (40 km de ripio). Hay excursiones de día completo desde Ushuaia, que suelen incluir visitas a estancias.

  1. Campo de Piedra Pómez (Catamarca)

Un “mar de piedras”, un paisaje de otro planeta, un escenario surrealista... las frases para intentar describir este fantástico paisaje catamarqueño buscan aproximarse, pero no llegan a captar su sorprendente belleza.

Si en la Payunia mendocina hace millones de años los volcanes tiñeron la tierra de negro, aquí aplicaron otra paleta de colores, y jugaron a crear relieves rosados, ocres y amarillos, todo de piedra pómez, en el profundo silencio de la Puna.

A 63 km de Antofagasta de la Sierra, a 10 de la localidad de El Peñón y a 220 de Belén, el Campo de Piedra Pómez es una enorme extensión salpicada de sorprendentes formaciones de ese material, como un mar de rocas blancas y crestas rosadas, ocre y amarillas que llegan a superar los 50 metros de alto, entre inmensos médanos blancuzcos y la silueta de volcanes como el Galán, a cuyos pies, la laguna Diamante es refugio de patos y flamencos.

En un área de unos 125 km2 se suceden más de 5 mil formaciones rocosas, corredores y esculturas naturales creadas por la intensa actividad volcánica de los Andes hace millones de años y talladas en formas diversas y curiosas por el viento, la lluvia y el tiempo.

El bosque petrificado de Sarmiento, con troncos convertidos en piedra hace 65 millones de años.

Cómo llegar. Desde Belén, en la ruta 40, son 238 km de asfalto hasta El Peñón, a 8 km del ingreso al campo. Allí hay que contratar una excursión con guía en vehículos 4x4.

Desde Belén hay una excursión que pasa por distintos pueblos de montaña y por la reserva de biosfera Laguna Blanca, e incluye una caminata por el Campo de Piedra Pómez y un almuerzo liviano. En invierno, la excursión de dos días suma Antofagasta de la Sierra.

  1. Bosque Petrificado Sarmiento (Chubut)

Un paisaje árido y multicolor con impresionantes testimonios de piedra de millones de años, de cuando la Patagonia albergaba grandes bosques como el de aquí: un escenario tropical con árboles de más de 100 metros de altura.

Hoy es un paisaje azotado por el viento que parece traído de la Luna, en el que los restos de troncos de árboles sobre la superficie y semi enterrados conviven con fósiles de hojas, ramas, frutos y semillas, transformados en piedra por la intensa actividad volcánica de las eras Mesozoica y Cenozoica.

A 29 km de la localidad de Sarmiento, el bosque se recorre por dos circuitos: el Chico, que implica una sencilla caminata de una hora por un sendero demarcado con paradas en puntos panorámicos donde hay cartelería informativa; y el Circuito Grande, un trekking de nivel medio de unas tres horas que se hace con guía.

En el ingreso hay un centro de interpretación que exhibe insectos y astillas de troncos petrificados, un herbario, improntas y dientes de tiburones, un video informativo.

La zona se recorre por dos circuitos, y se recomienda complementar la visita con el Parque Paleontológico de Sarmiento.

Un complemento imprescindible del recorrido es la visita al Parque Paleontológico de Sarmiento, con 11 réplicas en tamaño natural de los principales dinosaurios que habitaron la región hace nada menos que 170 millones de años, cuando esta zona árida y ventosa era boscosa y húmeda.

Cómo llegar. Sarmiento está a 150 km de Comodoro Rivadavia por la ruta provincial 26. Frente al ingreso a la ciudad hay que desviar al sur 27 km por la provincial 270, de ripio y bien señalizada.

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