Las tres desafíos económicos que enfrentará Javier Milei tras ganar las elecciones

Los problemas económicos estarán en el centro de la agenda del nuevo mandatario. Los economistas insisten en la necesidad de un plan de estabilización que aborde de forma integral el triple frente: cambiario, inflacionario y fiscal.
lunes 20 de noviembre de 2023
Las tres desafíos económicos que enfrentará Javier Milei tras ganar las elecciones
Las tres desafíos económicos que enfrentará Javier Milei tras ganar las elecciones

Tras el resultado del balotaje, Javier Milei será el nuevo presidente de la Argentina. Asumirá el 10 de diciembre, pero es probable que en los próximos días ya empiece a hacer anuncios con respecto a cómo planea encarar la resolución de los problemas económicos de la Argentina.

Ya despejado el extenso calendario electoral, las urgencias de la economía vuelven a surgir: el dólar y la inflación encabezan la lista de preocupaciones. Y los economistas explican que, más allá del cambio de nombres, ninguno de esos desafíos será fácil de resolver. 

“Lo más urgente es instrumentar un programa de estabilización, que tiene que estar acompañado por reformas estructurales que le den sustento en el tiempo. Nosotros creemos que ese programa tiene tres pilares fundamentales: cambiario, fiscal/monetario e inflación”, sintetizó Santiago Manoukian, economista de Ecolatina. Las urgencias, precisamente, pasan por esos tres frentes.

1. El dólar y los dólares

Ya sea por la dificultad de acceder al dólar oficial o por los picos que marcaron las cotizaciones paralelas en los últimos meses (con sus consecuentes ajustes de precios), la moneda estadounidense es un tema de conversación ineludible entre los argentinos.

En esa línea, economistas consultados por TN explicaron que hay una tríada a resolver, que no solamente incluye al dólar, sino también a la acumulación de reservas y al freno a la emisión de pesos que luego presionan sobre la brecha.

“Hay que avanzar en un programa monetario/cambiario creíble, que tienda a encarar el deterioro del balance del BCRA y que sea consistente con la acumulación de reservas, que va a ser una métrica muy relevante para medir el éxito del programa”, sostuvo Martín Vauthier, economista de Anker.

El tipo de cambio oficial estuvo congelado por tres meses y, en términos reales, se encuentra hoy por debajo del nivel previo a las PASO. “Claramente está retrasado y hay que ajustarlo”, apuntó Fernando Marengo, socio y economista jefe de BlackTORO Global Investments. Sin embargo, afirmó que desde el punto de vista de la competitividad no cree que sea necesario llevarlo a los niveles que hoy se ven en el dólar MEP o el contado con liquidación, superiores a los $800.

Manoukian coincidió en que el esquema cambiario es uno de los principales elementos que será necesario reformular para recuperar el acceso al mercado de crédito internacional y el sendero de crecimiento y desarrollo sostenido. No obstante, advirtió que una apertura del cepo -ya sea gradual o total- se trasladará a los precios. “Por esa razón, la corrección cambiaria tiene que ser complementada por otras medidas de estabilización”, afirmó.

Las reservas, que en términos netos son negativas por unos US$10.000 millones, limitan “la posibilidad de ir a un mercado único y libre de cambios, que es la condición necesaria para revertir el estancamiento económico que enfrenta la Argentina hace más de 10 años”, indicó Marengo.

2. La carrera de los precios

La inflación es otro de los puntos sensibles para la economía que se viene. A pesar de los datos récord, Marengo destacó que todavía hay un retraso importante en los costos regulados. “Hay que recomponer los precios relativos. Con una inflación núcleo que va en torno al 50%, eso implica que habría que subir los precios regulados un 300%”, calculó. Y reconoció que esa corrección tendría un efecto en el índice de precios al consumidor.

A su turno, Manoukian añadió que 2023 dejará un piso muy alto a la inflación que, además, sufrirá el impacto del ordenamiento cambiario y de precios relativos. “Eso hace necesario que se despliguen medidas simultáneas y coordinadas que ataquen las causas de la inflación y corten la inercia inflacionaria en pos de estabilizar el frente nominal”, explicó.

“Hay dos componentes de este frente que seguramente estarán presentes en cualquier agenda del próximo Gobierno: una limitación fuerte del financiamiento monetario del déficit y medidas de estabilización destinadas a frenar la inercia. De mínima, los acuerdos de precios y salarios; de máxima, se podrían discutir algunas cláusulas de indexación”, agregó.

Al respecto, Marengo explicó que más de la mitad del gasto público y buena parte de la deuda pública están indexados por precios o tipo de cambio. Por lo tanto, alertó que cualquier esquema que busque reducir la tasa de aumentos encontrará problemas en esos ítems que suben por la inflación pasada.

3. Frenar la “maquinita”

Detrás de los frentes cambiario e inflacionario aparece la cuestión fiscal. Los economistas coinciden en que será fundamental que el próximo gobierno se comprometa a dejar de emitir dinero para financiar al Tesoro. Para eso, se debería bajar drásticamente el déficit.

Teniendo en cuenta eso y sin crédito externo disponible, Manoukian consideró que la agenda exigirá ir, al menos, hacia el equilibrio fiscal. “De mínima, al equilibrio primario; de máxima, al superávit. Es un componente central de las medidas de estabilización y para darle credibilidad al programa”, dijo.

“A nivel macro, el primer desafío es avanzar en un programa fiscal que tienda al equilibrio, dada la imposibilidad de continuar financiando el déficit fiscal con emisión monetaria”, señaló Vauthier. Sin embargo, advirtió que la estabilización macro es una condición necesaria, pero no suficiente para que la Argentina vuelva a generar empleo de calidad en forma sostenida y pueda reducir sostenidamente la pobreza.

En ese sentido, el economista apuntó que el próximo gobierno tendrá que ofrecer un marco regulatorio previsibleintegrarse al mundo mediante acuerdos comerciales que amplíen el alcance de las exportaciones argentinas y reformar gradualmente el sistema tributario para simplificarlo./TN

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