Un retoque estético lo hizo pasar cuatro años sin poder cerrar los ojos

"Deseé no haber ido nunca", dijo Pete Broadhurst. Vivió un calvario por una mala praxis y tuvo que volver a operarse
miércoles 29 de noviembre de 2023
Un retoque estético lo hizo pasar cuatro años sin poder cerrar los ojos
Un retoque estético lo hizo pasar cuatro años sin poder cerrar los ojos

Pete Broadhurst es un jubilado británico de 80 años, que se realizó una cirugía estética en el 2019 y desde entonces, no puede cerrar los ojos. El objetivo era ajustar sus cachetes pero por mala praxis, extrajeron demasiado tejido de la zona baja de sus ojos. Los párpados inferiores y el glóbulo ocular se separaron y eso impidió que los pueda cerrar.

Esto dejó un problema que afectó su calidad de vida, y causó una serie de operaciones para volver a la normalidad. Sin embargo, durante varios años, Broashurst se vio obligado a taparse los ojos para poder dormir y dependió de gotas oculares que aplicaba ocho veces por día para lubricarlos.

“Parecía como si me hubieran dado una paliza. Fue horrible y no podía cerrar los ojos. El día después de la cirugía deseé no haber ido nunca”, explicó el hombre en una entrevista del medio británico “The Mirror”.

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Durante estos cuatro años, Pete consultó en distintos hospitales en Inglaterra pero nadie quería operarlo con miedo a complicar más su visión. El jubilado decidió viajar a Tailandia en búsqueda de alguna solución y milagrosamente, encontró médicos que se dedicaban a extraños casos y lograron solucionar su problema. Finalmente, el hombre viajó para ser operado y hoy ya puede cerrar sus ojos.

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La sorprendente historia de mala praxis de Pete Broadhusrt

Pete Broadhurst comienza su historia con las cirugías plásticas en 2011 cuando gastó 11.000 libras para reducir la hinchazón de sus mejillas que parecía provocarle inseguridad. Se sometió a un estiramiento de cuello, blefaroplastia debajo de los ojos y una rinoplastia.

Al principio le aseguraron que eran efectos secundarios de las operaciones, sin embargo, esto lo llevaría a vivir su peor pesadilla. La siguiente operación fue gratuita y querían insertar piel para que sus mejillas se encontraran con sus párpados pero no funcionó. Durante años no pudo realizar tareas como conducir o incluso distinguir expresiones faciales de los demás.

Fuente: Mitre

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