Tres pilares que ayudan a prevenir la depresión en el trabajo

Variables que se deben atender en los equipos de profesionales para atajar las conductas que pueden dar lugar a problemas de salud mental
miércoles 17 de enero de 2024

La depresión, como otros trastornos del estado de ánimo, necesita un contexto para desarrollarse. Teniendo en cuenta que el trabajo es un entorno específico de interacción con las personas que lo componen, es importante contar con algunas ideas delimitadas que ayuden a su prevención tanto de forma individual como en equipo. Así, tal como explica Mariola Fernández, responsable Clínica del HUB de Psicología de la consultora Affor Health, existen bimportantes en este senitdo: objetivos con plazos realistas, compromiso con la empresa y evitar el hostigamiento, la discriminación y el acoso. Veamos cada uno de ellos.

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Objetivos con plazos realistas

Es habitual que, en el caso de estas personas, los sentimientos de tristeza, desánimo e incluso absentismo llamen la atención por su recurrencia. Podríamos preguntar qué hay realmente más allá de estas expresiones emocionales y comportamentales puesto que no surgen de la nada sino que tienen antecedentes que suelen pasar desapercibidos.

En nuestras sociedades un acuerdo profesional implica una identificación con lo que se hace, y es por eso que un posible precursor es la falta de objetivos bien definidos.

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La ambigüedad en el desarrollo de las funciones del día a día; difuminar las responsabilidades correspondientes con el puesto; dificultades en el desarrollo del plan de carrera; o no reconocer méritos y logros, implican que los y las profesionales no tengan claro hacia qué realmente tienen que dirigirse para alcanzar sus objetivos. En este sentido, la motivación de logro queda totalmente perdida, dando cabida a la incertidumbre (ansiedad) y el desánimo y la tristeza.

Compromiso o desvinculación

Relacionado con la desvinculación de lo simbólico de la empresa; y de la creación del ideal que la persona ha forjado sobre sí misma y su relación con algo de mayor trascendencia: su trabajo.

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No saber qué y para qué, son preguntas clave que favorecen el hastío, la frustración y conducen a estados de desánimo y tristeza. Realmente, la pérdida del sentimiento de «ser funcional» obvia la importancia de lo que se hace y, precisamente el comportamiento –como consecuencia del pensamiento – ofrece feedback a la persona que ha invertido sus ilusiones en conseguir los objetivos que se había propuesto. Si este feedback es negativo o inútil, la valoración que se hace sobre sí misma es frustrante, lo que a su vez conducirá a sentimientos de tristeza, pero también de irritabilidad y desapego.

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Evitar el hostigamiento o la discriminación

Variables como el hostigamiento o la discriminación y, por supuesto, el acoso son actitudes precursoras de estados de labilidad emocional, antesala de un cuadro depresivo. Tanto en un estado incipiente como desarrollado, cualquiera de estas conductas en un contexto laboral suponen una merma del estado emocional de la persona. Por lo que tener protocolos de actuación preventivos es fundamental para favorecer un sano estado biopsicosocial de los profesionales.