Dengue: en qué momento debo ir a la guardia tras la infección

El 70% de las personas infectadas son asintomáticas, pero otro porcentaje tiene síntomas leves, moderados y hasta cuadros graves de salud. Las recomendaciones de expertos
domingo 31 de marzo de 2024
Todos los días muchos hospitales, clínicas y centros de salud en el país están llenos de personas que buscan confirmar el diagnóstico ante los primeros síntomas.

Argentina atraviesa un brote histórico de dengue, la enfermedad viral transmitida en la región por el mosquito Aedes aegypti, que encendió las alarmas sanitarias en una temporada récord de infectados.

Según datos que se desprenden del último Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), emitido por el Ministerio de Salud de la Nación en estos tres primeros meses hubo 134.202 casos positivos y confirmados que se registraron este año.

Cuando el mosquito se alimenta con sangre de una persona infectada y luego pica a otras personas les transmite esta enfermedad. El contagio sólo se produce por la picadura de estos insectos afectados y nunca de una persona a otra, ni a través de objetos. Por eso, para todos los casos, se recomienda la misma prevención: eliminar los criaderos de mosquitos y larvas que pueden estar en espacios y recipientes dentro y fuera de los edificios. También se aconseja usar repelentes al salir al aire libre.

Cómo actuar ante los síntomas y cuándo consultar al médico

Los síntomas de dengue generalmente duran entre 2 y 7 días. La mayoría de las personas se recupera en alrededor de una semana. Y la persona es suceptible de contagiar a otra, siempre mediante la picadura de un mosquito mediante, solamente cuando tiene fiebre”, explicó la infectologa Dra. Mónica Foccoli. Además, agregó que la enfermedad tiene un período de incubación de entre 3 a 15 días, y se divide en 3 etapas.

  1. Etapa febril (días 0 a 5 de la enfermedad)
  2. Etapa crítica (días 5 a 7 de la enfermedad)
  3. Etapa de recuperación (luego del 7° día de enfermedad)

La fase febril suele extenderse por general cinco días, como máximo siete días. Y durante esa fase lo que predomina es la fiebre, el dolor articular, el dolor muscular, la cefalea, que es el dolor de cabeza, sobre todo reto ocular. Pueden aparecer náuseas, vómitos, diarrea. En esa fase, lo más importante para priorizar es la hidratación, porque los síntomas pueden empeorar en el contexto de la deshidratación o que lo que nosotros objetivamos vemos en el laboratorio, que es el aumento del hematocrito por pérdida del componente soluble”, indicó la especialista.

Y agregó: “Entonces, durante esa fase lo más importante es utilizar paracetamol como antitérmico analgésico, evitar el ibuprofeno, la dipirona o la aspirina. Se pueden usar también métodos físicos como el baño, los paños fríos para contribuir junto con el paracetamol, en el descenso de la curva térmica. Y por sobre todas las cosas, hay que incrementar la hidratación por boca con cualquier líquido como agua y bebidas de rehidratación”.

“A veces una forma en que le decimos a los pacientes que pueden corroborar que están hidratándose de forma adecuada es controlando el color de la orina. Si la orina está muy concentrada o empiezan a disminuir el ritmo diurético, entonces lo que hay que hacer es incrementar el volumen de hidratación”, sostuvo la experta.

También precisó que normalmente, después de la etapa febril aparece la de efervescencia, que suele extenderse en promedio dos días, y al tercer día es cuando hay que prestar atención, porque ahí el dengue puede evolucionar a dos etapas: ir a la fase de convalecencia y que el paciente se recupere o bien la etapa de la evolución a una fiebre hermorrágica que genera síntomas de gravedad.

“Si aparece dolor abdominal, eso amerita una evaluación clínica y eventualmente una ecografía para excluir que no haya líquido libre a nivel del peritoneo. Si aparece lo que nosotros denominamos disnea o falta de aire, también en ese escenario hay que, además de hacer el examen físico, complementar con una radiografía de tórax. Y estar atento si aparecen manifestaciones de sangrado tanto en piel como en mucosas, por ejemplo con el cepillado de dientes, o pérdidas hemáticas a través de las deposiciones, o si aparece sangrado en la orina, hematomas, petequias sobre la piel o epistaxis sangrado nasal”, dijo.

“Obviamente que cualquiera de estos síntomas son signos de alarma y hay que hay que concurrir al médico y después durante el seguimiento en general se puede complementar con un laboratorio. Se pide un laboratorio basal en el que hay algunos signos que son compatibles con la infección y que hasta tener el resultado de los estudios confirmatorios nos orientan como el descenso en el recuento de glóbulos blancos, el aum

"Como esto es biología, obviamente cada paciente expresa las infecciones de manera diferente y después, en un control nuevo de laboratorio se solicita estudios frente a la evolución clínica. Si el paciente evoluciona clínicamente sin inconvenientes y logra controlar los síntomas y no manifiesta ninguna bandera roja, uno puede no tiene obligatoriedad de pedir un laboratorio.

Eventualmente, si tiene rápido acceso al sistema de salud, se puede hacer un laboratorio. Al final del proceso como para constatar que no quedó, que todos los cambios fueron revertidos y se recuperó el hemograma”, afirmó la experta.

 
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