Día del Padre: cada vez son más las paternidades activas en la crianza consciente

Con un rol presente, muchos papás buscan no repetir los errores de generaciones anteriores. Los expertos también enfatizan en el cansancio y los miedos de los varones a la hora de criar
domingo 16 de junio de 2024
Con un rol presente, muchos papás buscan no repetir los errores de generaciones anteriores
Con un rol presente, muchos papás buscan no repetir los errores de generaciones anteriores

Existen numerosos estilos de padres: modernos, activos, tradicionales, cansados, estresados, contentos, que no están, y la lista podría seguir. Pero hay una cuestión ineludible: la figura paterna está atravesando una profunda transformación.

Los padres del siglo XXI buscan ser proveedores y participantes activos en la crianza y el desarrollo emocional de sus hijos. Estos nuevos padres están más conectados y comprometidos, a la vez que buscan diferenciarse de los modelos tradicionales ―los de sus propios padres varones―, que los mantenían distantes de las tareas del hogar y el cuidado infantil. Los cambios socioeconómicos y culturales del siglo XXI facilitaron este nuevo escenario para padres, aunque el abandono y la poca presencia aún persisten en muchos casos.

El movimiento hacia nuevas paternidades da cuenta de roles en constante cambio ―aunque sea lento―, donde los padres buscan romper con los estereotipos arraigados y asumir una postura más activa y consciente en la vida de sus hijos. ¿Qué buscan estos papás? Diferenciarse de los suyos, acercarse, hablar y compartir, desde sus propios recursos.

 

El padre de otras generaciones sabía poco y nada de sus hijos, más allá de si se portaban bien, mal o necesitaban algo. Un padre activo en el cuidado no es menos normativo, pero construye la norma desde otro punto de vista, más cercano a los hábitos”, dice el psicoanalista, escritor, doctor en Filosofía y en Psicología, Luciano Lutereau, en diálogo con Infobae.

Y sigue: “En este sentido, el padre gana en el sentido de compartir más y enriquecerse en el vínculo parento-filial. También por esta vía se afirma en la transmisión de sus experiencias y valores”. ¿La principal ventaja de este cambio? Según señala Lutereau, “el más básico de todos los beneficios es que va a conocer a sus hijos”.

Lutereau, autor de libros como Más crianza, menos terapia, El fin de la masculinidad y Contactos frágiles (junto a Esteban Dipaola), explica que “en la familia hay una fuente de gratificación de la que los varones se venían privando por sostenerse desde la impostura y, en última instancia, seguir privilegiando el vínculo con otros varones”.

El psicoanalista y escritor explica: “Diría que ser padre, en determinado momento, va más allá de tener hijos reales: es pensarse de cara a las generaciones siguientes, por fuera del lazo reforzado de simetría con los pares”.

Aunque haya expectativas crecientes y roles cada vez más activos, muchos padres enfrentan el cansancio y las fallas en su paternidad, llevando a una serie de deudas emocionales y sociales, aunque, principalmente, con sus hijos.

“Siempre hubo miedo en ser padre”, afirma Lutereau y agrega: “Lo notable es que muchos varones hoy prefieren no ser padres para seguir priorizando el vínculo con otros varones, como los muchachos del fútbol, el bar, etc”.

Los hijos, en este contexto, pueden sobreadaptarse para no angustiar a sus padres, lo que crea un ciclo de expectativas frustradas y desilusiones. Esta búsqueda de perfección genera ansiedad, afectando tanto a los padres como a sus hijos.

Entre las preocupaciones más comunes, Lutereau da cuenta del temor de los padres varones a que sus hijos dependan de ellos indefinidamente, la complicación de la vida conyugal o afectiva debido a la parentalidad, y el uso de la paternidad como refugio ante otras metas de la vida.

Estas preocupaciones, según explica el experto, pueden manifestarse de maneras contradictorias, como querer que los hijos sean autónomos pero actuar en sentido contrario, o disociar la vida afectiva de la paternidad por miedo a traicionar el vínculo original con la madre de los hijos.

Ante estas realidades dispares, hay que seguir pensando las nuevas paternidades. ¿La clave para ser un buen padre? “Transmitir el deseo de vivir a los hijos, algo que se adquiere a través de la convivencia y no mediante consejos o ideales”, según afirma Lutereau.

¿Cuándo se celebra el Día del Padre en Argentina?

En la Argentina, el día del Padre se celebra el tercer domingo de junio de cada año. Sin embargo, esa no fue la fecha originalmente elegida.

En 1958, el Consejo Nacional de Educación estableció el 24 de agosto como Día del Padre en honor al "Padre de la Patria", el general José de San Martín, ya que ese día nació su hija, Merceditas, en 1816.

Ya en la década del '60, la fecha se corrió al tercer domingo de junio porque eran muy pocas las veces que la fecha original coincidía con un domingo.

Varios países europeos, como Inglaterra y Francia, y la mayoría de los países latinoamericanos -Perú, Chile, Ecuador, Colombia, México, Panamá, Paraguay, Puerto Rico y Venezuela, entre otros-, adoptaron la fecha implementada en Estados Unidos estadounidense.