En el ex Complejo Polideportivo, los niños de diferentes puntos de la localidad de Ranchillos, se reúnen tres veces a la semana luego de sus jornadas de clases para entrenar el deporte que les apasiona: el fútbol.

Lo hacen en La Esperanza, la escuela de fútbol popular y conciente. En ese lugar, además de la pasión que se siente por el deporte, también se tiene una fuerte conciencia por el cambio climático, así cómo del valor y el uso que se le puede dar a los residuos sólidos que generamos diariamente los ciudadanos.

"Residuos sólidos a cambio del entrenamiento deportivo". Esa es la premisa desde hace tres años. El propósito de brindar a los niños de la comunidad el apoyo en el proceso de formación deportiva.

"Creamos este espacio para que los chicos tengan la oportunidad de pertenecer a una escuela de fútbol donde, separando en orígen y recuperando sus residuos sólidos, lo traen al entrenamiento", afirmó el profesor Sebastián Méndez.

"Ese es nuestro medio de pago para generar ese trueque ambiental", siguió.

"No queríamos que por falta de dinero y oportunidades, los niños desistieran de sus sueños, por lo que decidimos que entrenar en la escuela no sea pagado con recursos económicos, pues muchos de los padres no cuentan con suficientes medios para el pago de un proceso de formación. Los residuos sólidos son suficientes para ser parte del plantel. Estos son llevados al Centro de Interpretación Ambiental y Tecnológico (CIAT) de Tafí Viejo donde son separados y transformados en productos ecológicos", cerró.