El juicio oral y público por el crimen de Lidia Vanesa Pérez, de 32 años, culminó. Resultando en la condena a prisión perpetua para Nicolás Marcelo Fernández. Este individuo fue declarado culpable de homicidio doblemente agravado, en virtud de su relación de pareja con la víctima y el contexto de violencia de género en el que se produjo el hecho. 

 El tribunal consideró unánimemente las pruebas presentadas durante el juicio. Estas incluyeron la autopsia que determinó la causa de muerte de Pérez como asfixia mecánica por estrangulación, así como testimonios de familiares y vecinos que corroboraron un historial de violencia por parte del imputado. 

Los magistrados destacaron que Fernández había intentado inicialmente desviar la responsabilidad alegando un suicidio, lo que no fue suficiente para convencer a las autoridades de su inocencia. A lo largo del debate, se presentaron evidencias clave, incluyendo informes técnicos elaborados por el Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF). Estos documentos contenían mensajes extraídos de los teléfonos móviles de ambos involucrados, que revelaban un patrón de violencia física y psicológica.

 La defensa del Ministerio Público enfatizó la vulnerabilidad de Lidia Vanesa, quien había sido víctima de un ciclo de abuso que fue sistemáticamente evidenciado por los testigos. El auxiliar de fiscal César Larry, durante sus alegatos finales, expresó: "La verdad siempre encuentra su camino y creemos que se ha encontrado con pruebas de sobra. Lidia Vanesa fue asesinada en un contexto de vulnerabilidad. Fernández la fue quebrando sistemáticamente durante la relación... Por eso la mató con un cable y quiso plantar una escena del hecho que no fue”. Esta declaración resalta la gravedad del caso y la necesidad de abordar la violencia de género en la sociedad.